martes, 5 de febrero de 2008

La Murga, río subterráneo que desborda...

Estamos en Carnaval y muchos somos los que salimos a festejar y reclamar tambie por la restitucion del Feriado de Carnaval y es por eso que nos parecio importante traer este muy buen articulo de Coco Romero de donde nos podemos nutrir un poco mas de que dice el decreto que prohibe el Carnaval y como fue que la Murga resurgio a pesar de prohibiciones y sensuras...

Coco Romero (Músico, docente e investigador del carnaval. Coordina el área Culturas Populares del Centro Cultural R. Rojas. UBA.)

Carnaval toda la vida, murga por todos lados. Qué es esto? Este marzo dos mil uno me trae algunos recuerdos, tiempos oscuros y claros en la memoria. Momentos emblemáticos, fuertes en la creación de esta gran murga que hoy está presente.
La murga es de todos y no tiene dueño. Cruzó la oscuridad de la dictadura, cruza ahora la dictadura del dinero y la cultura espectáculo, léase actos multitudinarios para funcionarios de turno que muestran la convocatoria de gente como el cazador muestra su trofeo, una cabeza embalsamada. En la última década pocos son los que intentaron hacer otra cosa, desde el poder.
El decreto 21329 del año 76 de la Junta Militar borró del calendario la fecha del carnaval sin embargo las murgas existentes en este tiempo en su mayoría se las ingeniaron para seguir saliendo. Resistiendo, mantuvieron el fueguito encendido con sus recitados y canciones y la vital y arrolladora energía de la danza. El baile tribal de la murga permitió un discurso corporal único, eléctrico, cautivante y atrapador de las próximas generaciones. Patadas, tres saltos, piruetas alocadas excesivas y derrochando energía. Una lectura desde la desestructuración. Bronca, desahogo. Danza primitiva, danza que saca el veneno bailando.
Energetizado por ese baile colectivo algunos barrios de la ciudad mantuvieron latente su cantar y decir, y el conurbano con sus murgas y comparsas pusieron en los tiempos más oscuros sus cuerpos. No tocaban sus bombos cuando iban de un lado a otro, andaban en silencio, tocaban dentro del lugar establecido, en su mayoría clubes de barrio. Lo predominante del discurso de los artistas del carnaval era divertirse y divertir. Alegrar para no entristecer. Y aguantar porque esta es la que nos tocó. En esta tierra nacimos. De ese modo siguieron con la tradición murguera de décadas pasadas, como algo natural. Un aporte a veces olvidado fue que las murgas y comparsas del conurbano, fueron determinantes en la participación de los festejos de Momo en las décadas del setenta y ochenta. Hacer el aguante para que la murga crezca, sin proponérselo, solo haciendo.
También existían en ese tiempo expresiones parecidas en el rock nacional, pequeños recitales donde la juventud se reunía bajo el régimen y compartía ideales. Se incursionaba en la estética murguera sin una conexión con esas murgas barriales con tradición (por la lógica de espacios distintos) pero si que acontecían en el mismo tiempo. Remarco el tema de los espacios que no se encontraban, eran otras frecuencias, otros gustos y músicas. Otros sectores de la sociedad. Pero una realidad común, resistir como se podía el estado autoritario. Uno de esos lugares durante buena parte del proceso militar fueron los recitales donde actúo "La Fuente", grupo perteneciente a la fusión del rock y folklore norteño la gente terminaba bailando un huayno (música del norte) o murga, tal es así que naturalmente un grupo de jóvenes formó la murga espontánea que seguía al grupo en todas las presentaciones en el período histórico 78 al 83.
En los primeros años de los 70 los espacios públicos eran tomados por los jóvenes a través de la poesía, guitarras, otras vestimentas, plástica, teatro, encuentros en los parques que permitían soñar, un especie de carnaval subterráneo que cruzaba la década de violencia. Un carnaval ambulante, sin corso establecido que se armaba en cualquier plaza. Canciones, publicaciones hechas a pulmón a mimeógrafo, compartir una ronda con acordes de algún instrumento escuchando algún juglar urbano.
La murga y el rock fueron ríos subterráneos con sus propios rituales, que durante la dictadura generaron un espacio de resistencia y contracultura a través de la fiesta del encuentro y las disciplinas del arte, y que en los años democráticos crecen se desarrollan y buscan su identidad. Los Redondos por esa época eran un grupo referencial de aquella agitada movida. El músico Alejandro del Prado con su bombo cantando "La Murguita de Villa Real" o "La Fuente" compartiendo un tema con "Los Funebreros de San Martín", murga fuerte del conurbano porteño. No olvido el canto popular uruguayo a través de grupos como "Rumbos" o "Los que Iban Cantando" que visitaban nuestra ciudad contando la épica del mundo carnavalero de la vecina orilla de otra manera. Canciones fuertes como una murga, que hablaban de ella con la pasión de un murguero más.
Durante el año 83 en la tercera edición de Teatro Abierto después del incendio intencional del Teatro del Picadero por manos de personajes siniestros se organizó un cortejo carnavalesco teatral que convocó a murgas, músicos, teatreros, titiriteros, bailarines, escuelas de arte, todos bajo la consigna de la Quema de la Censura en un espacio público. El desfile se desarrolló en el mes de la primavera se recogieron simbólicamente las llamas del teatro con un único cartel "Teatro Abierto 83". Marcharon, murgas de la Paternal, Saavedra, Boulogne, Laferrere, Por la Vuelta, y los grupos Teatro Fantástico, San Pedro Telmo, Agrupación de Estudiantes de Teatro, La Asociación Argentina de Actores y de titiriteros. Se bailaba murga y chacareras o se actuaba en cada esquina. Disfraces, personajes teatrales, animales, seres fantásticos. Se ralizó una marcha hacia Parque Lezama donde se quemó a Doña Censura al ritmo de bombos y platillos.
En lo personal fue una de las visiones que alumbró el proyecto que se gestaría años después, en el Rojas a través de los talleres. La murga tradicional se mantuvo latiendo en lo artístico y valorizo el hecho social de este fenómeno.
Años después ya en tiempo democrático ATC (hoy Canal 7) emitió un video dirigido por Eduardo Mignogna "Mocosos y Chiflados". Este material provocó tal revuelo que desataría en los primeros años de la democracia un antecedente interesante. Una bisagra en el género. La murga en primer plano como protagonista de una zaga que solo brillaba en algunos barrios, brilló en todo el país a través de la imagen televisiva. Los murgueros con sus memorias, cantando y contando su vida poblaron el imaginario y dieron rienda suelta a la fantasía. La escena final del video muestra el baile de los murgueros protagonistas: Tarantela, Lauchín y el Tano Carmelo en la vereda del Teatro Colón, mostrando nuestra aldea en ese cruce de la cultura popular y lo culto.
La recuperación de la democracia trae naturalmente asociaciones distintas. Ha unido estos ríos potentes, que reelaboran lo propio. Puesta en escena evidente es la recuperación de los parches, liberación del cuerpo a través de la danza, el bombo con platillo como un vehículo de expresión no sólo como signo de marchas políticas, El bombo como instrumento de la selva de cemento. La participación activa de la mujer, primero con la apropiación del baile masculino y del disfraz (levita) y ahora como una protagonista indiscutida de esta etapa histórica de la murga .
Lo simbólico de esta situación es que el carnaval fue negado en el calendario por la Junta Militar y la Democracia no le restituyó su lugar, sin embargo a pesar de todo, el movimiento murgueril- carnavalesco urbano es masivo y participativo. Crece sin apoyo real (hay una salvedad que es la Ciudad Autónoma, que por una ordenanza las agrupaciones son Patrimonio Cultural, esto equivale a un presupuesto que ha permitido armar una buena cantidad de corsos) alternativa impensada en el interior del país que sólo crecen con el entusiasmo que ponen sus integrantes.
Para nosotros lo mejor es seguir trabajando con y en libertad. Balancear las energías, apostando al crecimiento personal y colectivo. La resistencia en la gran murga ocupó buena parte de su vida, su corazón lo sabe, la posta se sigue transmitiendo en las ciudades a través de los murgueros, mascaritas a caballo en el campo, diablos en las montañas, comparsas en todo el paísHoy la consigna es cultivar lo propio recuperar la memoria de las agrupaciones tradicionales y la de nuestros carnavales, los antecedentes remontan a un tiempo histórico importante. Mejor que una buena fotocopia es el original, y además Quién levantará los estandartes caídos? Quién cantará las voces de nuestras agrupaciones? si no nosotros Quién lo hará? recuperemos nuestras derrotas y logros. Que estos espacios se conviertan en usinas de creatividad, canto y poesía, ritmo y baile de lo propio. Signos que vienen gestándose en el mundo paralelo. En esos ríos subterráneos. Y suben cada tanto a la superficie y se hacen cuerpo y alma, desbordando.
En tiempos democráticos reconstruir la memoria es un camino, la historia sensible de nuestro pueblo, el respeto a los nuevos espacios. La cultura se hace de abajo hacia arriba, aunque los iluminados de turno piensen lo contrario. Ganar las calles, las voces, palabra y pensamiento, juntar la cabeza y el corazón. Y que los años venideros nos encuentren cultivando nuestra tierra.
Está todo por hacerse. Viva la murga viva, viva.
Ante la adversidad nuevos ríos alimentarán estos sueños y desbordarán cuando sea necesario.
Derogación del Decreto 21.329 - Año 1976
Establecimiento de días feriados y no laborables en todo el territorio de la Nación.

Buenos Aires, 9 de junio de 1976.
En uso de las atribuciones conferidas por el artículo 5to del Estatuto para el Proceso de Reorganización Nacional, el presidente de la Nación Argentina SANCIONA Y PROMULGA CON FUERZA DE LEY:
Artículo 1ro.- Establécese como días feriados y no laborables en todo el territorio de la Nación los siguientes:
Feriados nacionales: 1ro. de enero, Viernes Santo, 1ro. de mayo, 25 de mayo, 20 de junio, 9 de julio, 17 de agosto, 25 de diciembre.No laborables: Jueves Santo, 8 de diciembre.
Artículo 2do - Déjanse sin efecto las disposiciones de los estatutos profesionales o de las convenciones colectivas de trabajo por las que se instituyan otros feriados o días no laborables que los señalados en el artículo 1ro., o que establezcan la obligación del pago de remuneraciones con motivo de determinadas celebraciones o festejos, cuando durante esos días no se presten servicios.
Art. 3ro. - Derógase el artículo 1ro. del decreto ley 2.446/56.
Art. 4to. - Comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese.
VidelaJulio Juan Bardi - Albano E. Harguindeguy
Texto Original del Decreto Ley 2.446/56
Régimen de feriados nacionales y no laborables.
Art. 1ro - Son días feriados nacionales los siguientes: 1ro. de mayo, 25 de mayo, 20 de junio, 9 de julio, 17 de agosto y 25 de diciembre.
Son días no laborables los siguientes: 1ro. de enero, 6 de enero, lunes y martes de Carnaval, jueves Santo, Viernes Santo, Corpus Christi, 15 de agosto, 1ro. de noviembre y 8 de diciembre.

sábado, 5 de enero de 2008

Generos del Carnaval...

Muchas veces se viven gastando muchas palabras, discuciones, y eternas muestras de Fe al Genero que cada uno defiende y al que se aferra como a la verdad absoluta, me parecio interesante por mas que en la pagina de la Agrupasion MURGAS... http://www.agrupacionmurgas.com/) lo tienen subir al Blog por que sirve para seguir aprendiendo de donde vienen y por que muchos defienden un genero u otro.

Géneros del Carnaval Porteño

Los géneros de carnaval originarios de la ciudad de Buenos Aires, y otros géneros que participan en los festejos porteños son, según la clasificación de la Comisión de Carnaval (Ordenanza 52039):

A) Murga Porteña
1) Centro Murga.2) Agrupación Murguera.3) Murgas Infantiles. B) Agrupación Humorística-Musical C) Otros géneros

A) 1. Centro Murga
El Centro Murga recrea el estilo de la Murga Porteña tradicional, característica del carnaval de la Ciudad de Buenos Aires. Se conforma de la siguiente manera: Integrantes: Niñas y niños (mascotas). Mujeres. Hombres. Desfile de entrada y salida: Estructura: Estandarte. Mascotas. Murgueras. Percusión. Murgueros. Fantasías (disfrazados, banderas, sombrillas, dados, cabezudos), que se ubican en diferentes lugares del desfile. Espectáculo: Una vez que los integrantes se hallan sobre el escenario, el espectáculo se compone de la siguiente manera: Glosa de Presentación. Canción de Presentación. Canción de Crítica. Glosa de Retirada. Canción de Retirada. La Canción de Homenaje es opcional en el espectáculo. Las melodías que se utilizan pueden ser inspiradas en canciones populares o composiciones propias y originales.El formato de la canción de murga porteña es estrofa (cantada por solista o dúo) y estribillo (cantado por el coro). Instrumentos: El instrumento característico de la Murga Porteña es el bombo con platillo; el mismo tendrá que componer el 70 % de los instrumentos de percusión del Centro Murga y será quien guíe la rítmica.También es característico el silbato. Demostración de Baile: La demostración de baile podrá realizarse en forma individual o conjunta, y será elección de cada agrupación que la misma se realice en el escenario o en el piso. Por otro lado, deberá tenerse en cuenta que no es obligación de las agrupaciones realizar la demostración en un momento específico de la actuación sino que en dicho caso deberá tenerse en cuenta el baile que la murga realice durante toda la presentación. Vestimenta: En su vestimenta, cada Murga Porteña utiliza los colores que la caracterizan y la representan. Los trajes son confeccionados en telas brillantes, como raso o la tafeta. El tipo de vestimenta a utilizar será levita, casaca o rumbera y pantalones o pollera. Se le puede agregar el uso de galera, sombrero y guantes, procurando rescatar la ropa utilizada por los "dandys". La vestimenta suele decorarse con apliques bordados en lentejuelas y otros materiales con brillo.Se deberá considerar una uniformidad en los trajes para cada grupo del centro murga (percusión, murgueros/as, fantasías, etc.).

A) 2. Agrupación Murguera El Estilo de la Agrupación Murguera se basa en la Murga Porteña. Puede presentar modificaciones o algunos agregados siempre manteniendo su raíz, que es la Murga Porteña. La Agrupación Murguera puede presentar variantes en los siguientes aspectos: Integrantes: no siempre presenta niños y niñas (mascotas). Desfile: orden de formación, que por lo general presenta hombres y mujeres mezclados. Instrumentos: puede presentar instrumentos melódicos. Por otro lado, el bombo con platillos será el instrumento quien guíe la rítmica y deberá presentar un 70% de dicho instrumento. Coros: las canciones pueden ser interpretadas por más de dos personas, pero sus arreglos musicales no pueden remitirse a otros estilos ya conocidos que no sean representativos de estilos porteños.Si es imprescindible que mantenga determinados temas que son el corazón de la Murga Porteña. Espectáculo: el eje del espectáculo es el mismo que el explicado para el Centro Murga. Vestimenta: ídem Centro Murga.

A) 3. Murgas Infantiles Dichas agrupaciones se encuentran integradas por chicos de hasta 15 (quince) años. Las Murgas Infantiles desarrollan el género de Centro Murga.

B) Agrupación Humorística Musical Inicialmente, se formaban en el barrio de La Boca, y sus personajes retrataban a los inmigrantes. Integrantes: son entre 40 y 100 personas que se disfrazan de distintos personajes y van haciendo parodias a lo largo de su recorrido callejero. Cuentan también con hombres travestidos. Canciones: Por lo general, van cantando todos juntos durante su caminar callejero.

C) Otros géneros no originarios de Buenos Aires que participan del carnaval porteño Conjunto de Carnaval del Norte Argentino Comparsa de Caporales Grupo de Percusión Murga Uruguaya Conjunto de Carnaval Andino

viernes, 28 de diciembre de 2007

Tres años de Cromagnon...

UNA MURGA INTEGRADA POR SOBREVIVIENTES
(Extraida de la Pagina de Noticias de los Movimientos Popuares por e Cambio Social)

"Contar Cromañón con el cuerpo es nuestra herramienta de lucha"

Boletín quincenal Nº49 -

Por las características de su gestación, por la composición del grupo y, sobre todo, por los objetivos del proyecto, “Los Que Nunca Callarán” es una murga especial. Integrada en su mayoría por sobrevivientes de Cromañón, se conciben, ante todo, como una herramienta “para darle batalla a la impunidad y mantener viva la memoria”. Ana y Papo cuentan la experiencia y reivindican la combatividad de su identidad murguera: “Si hay algo que molesta al poder es que se luche con el baile, que la protesta sea sonrisa, y el reclamo una canción”.

La noche vibra cuando se acerca el carnaval
Salsa del pueblo que late con la percusión
Sale luchando a hacer suyas todas las calles
Sale del hambre, sale del frío y del horror
Nacidos de “aquella noche de humo sin permiso”

El ambiente murguero fue uno de los más afectados por la hecatombe Cromañón. Desde la necesidad de generar espacios de contención para sobrellevar las secuelas post 30 de diciembre, un puñado de integrantes de distintas murgas como “Pasión Quemera”, “Mala Yunta” y “Los Pegotes”, que tenían en común la pérdida de algún compañero/a, junto a algunos sobrevivientes que conocían de las marchas, convocan el 6 de noviembre de 2005 a un primer encuentro en la Plaza Los Andes del barrio porteño de Chacarita. “Al principio surge como un espacio donde poder canalizar, expresarnos, sin ningún objetivo específico, era ver qué onda, y dimos un taller de murga. Había muchos pibes hechos mierda, que no se podían reír, no se permitían bailar. Estaba la necesidad de transformar toda esa angustia en otra cosa”, cuenta Papo. La contención pasó a ser uno de los cimientos del grupo.
Por todos los que hicieron callar sin razónCanta este pueblo con fuerza y sin caerNunca se olvida de los ojos que no brillanSon el rocío en cada nuevo amanecer Al mes y poquito les proponen participar en un festival en homenaje a tres víctimas: Paula Anton y su hijita Agustina (de Mala Yunta) y Mauro Orrego (Pasión Quemera). “Así, medio a las apuradas, resolvemos conformarnos como murga, dijimos `bueno, salgamos con lo que podamos´”. El nombre fue una propuesta de Los Pegotes (“porque a pesar de las operaciones para desgastarnos y desmoralizarnos, no nos vamos a callar”). Los colores, rojo y negro, surgieron casi automáticamente "por la identificación con los movimientos en lucha". Debutan ese 17 de diciembre en Parque Patricios. Al otro día, actúan en Munro en otro homenaje a víctimas y el 23, en un festival de rock en Costanera Sur, también por Cromañón.
La murga sabe de pañuelos anudados30.000 hijos que no dejan de nacerNo tienen fechas los crímenes de EstadoSuceden tanto hoy como hace 30 años(fueron milicos o bomberos bien coimeados Picanas, gatillo fácil o las puertas con candados)Pero el punto de inflexión se da en la cuarta presentación, en la marcha por el primer aniversario de la Masacre, en la histórica Plaza de Mayo.

“No sabíamos cómo íbamos a reaccionar emocionalmente, pensábamos que no íbamos a poder salir, se nos partía el alma y había que cantar y bailar –relata Ana-. Ahí fue el clic: nos dimos cuenta que a través de la murga podíamos expresar nuestra bronca, nuestra dolor, nuestras ganas de cambiar este sistema de mierda que hizo posible Cromañón”, relata Ana. “Así fue como en la murga muchos pibes volvieron a disfrutar, a reír, volvieron a proyectar y a soñar –completa Papo-. Pudimos transformar ese dolor en alegría, en vida, en lucha...”.
Nunca te olvides de las balas sin permisoLos policías que se aprovechan del poderDel laburante que pelea un sueldo dignoDel mango que te falta para comer

-¿Hay una visión homogénea en el grupo en relación a Cromañón? ¿Qué coincidencias tienen?Papo: -Hay un consenso en cómo concebimos esto de “Argentina: República de Cromañón”: en no perder de vista que el eje principal son las responsabilidades políticas, la pirámide que empieza con Ibarra y pasa por una bocha de funcionarios y empresarios. En la complicidad del gobierno nacional. En que no fue un hecho aislado ni una tragedia, sino que es parte de esta Argentina y de este sistema que provoca tantos crímenes sociales.Ana: - En una de las letras decimos que “no tienen fecha los crímenes de Estado, suceden hoy como hace 30 años”. Hay ciertas bases que nos unen y que tienen que ver con sostener la lucha, con no hacer una cosa meramente recordatoria. La murga es contar Cromañón con el cuerpo, es una herramienta más de lucha. Y de una lucha que va mucho más allá de Cromañón.

-¿Y en relación a Callejeros?-Ana: En eso sí hay diferencias. En realidad, es el tema más conflictivo que atraviesa a todo el Movimiento Cromañón. Medio que se consensuó que no se toca porque generó muchos problemas, incluso peleas. Dentro de la murga también hay matices, algunos no los pueden escuchar más, otros siguen siendo fanáticos... Hay distintas opiniones en cuanto al grado de responsabilidad, pero todos acordamos en que los pibes no son asesinos.
El alma duele pero tenemos que bailar
El murgón trae toda su vida en nuestra piel
Una alegría que deja al bobo respirar
Afloja el cinto de esta puta realidad

Las siguientes presentaciones dan cuenta del tinte político que fue impregnando a la murga: actúan en movilizaciones y corsos independientes; en marzo organizan el "Festival Contra La Impunidad" en Plaza Congreso con la consigna “A 30 años, la misma impunidad”; en julio participan en la marcha por el aniversario del apagón en Ledesma, Jujuy. Su última intervención fue el fin de semana pasado en el “Cabildo Abierto de Juegos y Cultura” que organizó el Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía. “Es interesante llevar nuestro reclamo a cualquier barrio, a cualquier pueblo, llevar nuestra historia a mucha gente a la que sólo le llega lo que le meten los grandes medios, o sea una visión muy parcializada y engañosa”, expresa Ana.-¿Cómo viene el debate sobre el juicio que va a empezar?Ana: -Hay diferentes posiciones, para nosotros es bastante denigrante presentarse a un juicio donde sólo se va a juzgar a Chabán, Callejeros y algún comisario o “bombero loco”. No creemos en esta justicia ni en que el mismo sistema que mató a los pibes se juzgue a sí mismo.Papo: - Vamos a seguir peleando para que vayan todos presos, pero nuestra lucha es en la calle, cantando y bailando...

Bebiendo estrellas siempre nos vas a encontrar
Saltando alto aunque las piernas no nos den
Porque la murga es nuestra compañera
En esta lucha fiera que nos tocó tener
(vamos murgueros, no estaremos más solos
El brillo de este traje desde el cielo ya se ve) **
Crítica 2006

martes, 4 de diciembre de 2007

Macha Carnavalera...

La Plata, Diciembre 2007

11va MARCHA CARNAVALERA

“Carnaval en construcción. Resistencia y alegría”


MURGAS Y MURGUEROS:

Después de una 10ª Marcha Carnavalera, con todos los vaivenes, errores y aciertos que ha tenido (desde la organización como así también de los que nos han acompañado), volvemos a ponerle el cuerpo y apostamos a la CONSTRUCCIÓN, pensada y bancada entre todos. Por ello realizaremos la marcha nuevamente con algunos retoques que nos gustaría explicitar.

Desde la organización de la misma, entendemos a la Marcha carnavalera justamente, como dice la palabra, como una MARCHA, y no como un mero encuentro murguero y un fin de semana de caravana (aunque carnaval y caravana comiencen de la misma manera). Por esta razón, nos acompañan consignas que han sido construidas durante estos diez años de “lucha”: “ Contra la mishiadura murgas a la calle”; “Por panzas llenas y corazones contentos”; “Contra la represión, por el derecho a la alegría”; “ Por la educación publica”; “Por la salud publica”: “Por corsos libre y gratuitos”, entre tantas otras.

“Carnaval en construcción. Resistencia y alegría” ha sido la consigna elegida para este año, sin dejar de lado a las demás. Construcción en tanto entendemos que el carnaval debe ser construido por todos, consideramos que el mismo no es solo murguero (este año invitamos a otras agrupaciones artísticas o de carnaval para que nos acompañen no solo el día de la marcha, sino durante las plazas de premarcha y la fiesta. A quienes agradecemos profundamente). Que NO nos referimos, únicamente, a la recuperación del Feriado del Carnaval, sino de la Fiesta Popular. Resistencia, porque consideramos que es una pelea que debemos dar, no solo por el carnaval sino contra todas aquellas cosas que nos quitan y nos han quitado la alegría. Y por ultimo, pero no menos importante, Alegría, considerada no solo la herramienta con la que luchamos, sino como el lugar desde el cual resistimos.

Sabemos que esto no lo podemos hacer sin ustedes, murgas y murgueros de todo el país y más allá que se han acercado y nos han acompañado durante estos diez años, y con los cuales contamos nuevamente el 8 de diciembre.

La 11va Marcha Carnavalera se realizara desde Plaza Italia ( 7 y 44), todo por calle 7, hasta Plaza San Martín (más específicamente, calle 50 e/ 6 y 7)lugar que no ha sido seleccionado por simple casualidad, sino por que allí se encuentra la casa de gobierno, y la Legislatura Provincial. Así que están mas que invitados a acompañarnos en el reclamo y juntos construir Carnaval.

Además de la Marcha, desde tempranito, arrancan los talleres. Consideramos que los talleres se deben realizar, ya que es el espacio en el cual logramos encontrarnos con algunos y reencontrarnos con otros, momento de intercambiar experiencias y opiniones, sumamente enriquecedoras para nosotros. Por la mañana, y seguramente se extienda, esta planificada la Asamblea del Movimiento Nacional de Murgas, y la idea es continuar los tres ejes que se trabajaron en Suardi: La ley del Feriado de carnaval, La organización de Corsos, y El murguero- militante. También se esta armando una charla, sobre historia del carnaval, y hay algunas ideas mas dando vueltas. Ya más cerca de que se largue la marcha hay talleres de percusión, baile, canto, maquillaje y algunos más.

CRONOGRAMA

Este año la Marcha será de una única jornada, no se alojara a las murgas y todas las actividades están planificadas para el mismo día. Veremos si esto se modifica para los años siguientes.

Ø 10 hs : comienzo de los talleres de carácter “teórico”(movimiento nac de murgas, dentor de esto esta organizacion de corsos, el murguero como militante social y ley del feriado del carnaval, Y ALGUNA COSILLA MAS)

Ø 13 hs: Compartiremos un almuerzo a la canasta.

Ø 14 hs. Comienzo de los talleres de carácter “practico”(aca hay varios, como baile para iniciarse, canto uruguayo y un par mas de cosas)

Ø 16 hs. Marcha Carnavalera

Ø 20 hs. Fin de la marcha, comienza el “gran corso gran”

Ø Quemamos el muñeco.


ACLARACIONES:

Este año, a diferencia de las anteriores Marchas Carnavaleras, se va a organizar en Bloques

o Bloques de Cuerdas de Candombe, que darán inicio a la marcha.
o Bloque de grupos artísticos: espectáculos callejeros, circo, malabares, teatro, etc.
o Bloque de batucadas.
o Bloques Murgueros, con sus respectivas percusiones, integrados por diferentes murgas y todos los bailantes bailando libre. Cuando lleguen, acérquense a la “mesita de informaciones”, para ir anotando y armando los bloques. Consideramos que de esta manera (dejando de lado los desfiles) intentamos romper con la dicotomía actor-espectador y damos la posibilidad de que todo aquel que no sea murguero y se quiera sumar, pueda hacerlo sin romper la “estructura de los desfiles”. Nos parece una opción interesante el buscar incorporar a la gente que siempre se acerca, a marchar con nosotros, a que sean parte del juego, bailando, ayudándonos con las banderas, como se nos ocurra.

Después de la Marcha, en el escenario que va a estar sobre calle 50, se van a presentar algunas murgas y algunos espectáculos más.

Para finalizar la jornada, y como es característico de la Marcha Carnavalera, la clásica quema del muñeco. Y el desborde de alegría y euforia que nos caracteriza.





jueves, 25 de octubre de 2007

La Murga de Pedro Orgambide (1976) Parte I

El estandarte bamboleaba, rítmicamente, su calavera. Al compás del bombo, los indios avanzaban hacia la ciudad, en rápidas, elásticas contorsiones, mientras el director, con su lanza -un palo de escoba con asta de lata- señalaba a lo lejos, el resplandor de la fiesta. Su mujer, con un chico en los brazos y una pulsera de hueso en el tobillo izquierdo, se balanceaba, obscena, ante la mirada divertida de los parroquianos en un bar que, a su paso, le tiraron maníes y le gritaron mona. Eso fue el comienzo de las incidencias ( o el pretexto, quizá ) del malentendido.Los indios, humillados por la insolencia de los gringos- casi todos eran gallegos y portugueses afincados a un costado del riachuelo- entraron en el bar “ buenos aires ” a pedir explicaciones. Pudo ser el aspecto feroz de los visitantes (es probable) la falta de un lenguaje común, lo que torno confusas las acciones- como dijo después un comentarista de fútbol. Lo cierto es que el patrón del establecimiento, un tal Garay, ordeno a sus mozos atrincherarse detrás del mostrador. Entretanto los indios se ubicaron en las mesas, golpeteando con sus manos, palos y sonajas, pidiendo vino a gritos, exigiendo justicia. Garay llamo a uno de sus mozos y le ordeno que se comunicara con la comandancia, pero cuando fue hacia el teléfono, un botellazo lo disuadió. Los españoles al ver caer su primera victima, respondieron al ataque y alguien nombro a castilla en medio del tumulto. Impasible, Gardel sonreía desde el almanaque. Quiso la mala suerte que alguien actuara de mediador invocando al dios de los cristianos. Un flaco vendedor de biblias conocido en el barrio por sus delirios místicos y su tendencia a la misericordia, oraba entre los sitiados y los invasores, reiteraba la frase del Mesías, aquello de amaos los unos a los otros. Silbo en el aire una boleadora pampa y el místico cayo, con el cráneo partido. “bestias sin dios”, gimió Garay detrás del mostrador. Su lugarteniente, su socio, su primo, fue hasta la caja registradora para evitar el robo. Otro, con el extinguidor en la mano, se abalanzo, decidido, hacia las llamas.Borrachos, cansados, victoriosos los indios continuaron su marcha. El incendio ya era memoria y, cuando subieron la loma del Parque Lezama, algunos se tumbaron, panza arriba, los ojos fijos en la cruz del sur. La frescura de la noche, el olor tibio de las plantas, la cercanía del rió, todo hizo posible el acoplamiento de los cuerpos. Nadie reparo en esa mujer blanca ( la habían arrastrado de los cabellos al salir del almacén ) que ahora se tiznaba y ahumaba cuerpo en un voluntario acatamiento a la ley de la tribu. Tampoco ella recordaba otra cosa que no fueran esas manos oscuras y esos dientes muy blancos del hombre que la tomo en la loma. Siguieron, pues, la marcha, aliviados de penas y remordimientos. La mujer del director ( algunos la llamaban madre ) repartía matracas y cornetas entre los chicos; atrás iban los viejos, la chusma que imitaba, sin fuerzas, la danza de los jóvenes. A los saltos, como quien doma un potro, los guerreros bailaban al compás de los bombos. Entraron en San Telmo.Los recibió un balde de agua, un improperio, varias pedradas, un viejo con peluca que disculpándose, les dijo que los había confundido con otra comparsa, la de los ingleses, que venían metiendo bochinche desde el rió. “ con ustedes no es la cosa –dijo- somos todos hermanos”. Hablaba bien el viejo, tanto que ellos sintieron una especie de dicha, algo parecido al respeto por sus pilchas mugrientas. Contentos, locos de gusto, esperaron la entrada de la comparsa enemiga, lujosa de banderas, de uniformes colorados, charreteras y fanfarria. Los que vieron aquello dicen que las mujeres y los chicos tiraban agua desde las azoteas. Los exagerados, los fanáticos, aseguran que vieron caer aceite hirviendo. De todos modos, se peleo lindo en San Telmo durante horas y horas; la comparsa de un lado, la murga del otro.Esos eran carnavales, no los de ahora. El director ( lo llamaban jefe ) llevo a los suyos mas allá de Palermo. Y allí siguió la fiesta, pero ahora con cantos, vino, mujeres, carne, todo a lo grande, a lo criollo. Se bailo mucho, entre asadores humeantes, mientras los chicos jugaban a la pelota con las vejigas hinchadas de aire que traían de los mataderos. Algún cajetilla ( nunca faltan críticos cuando un pobre se divierte ) frunció el ceño ante el espectáculo. “paciencia –dijo el jefe- el se la busco”. En broma, como quien no quiere la cosa, le bajaron los pantalones y le escupieron allá donde usted sabe, y lo patearon un buen rato y lo dejaron tumbado en una zanja, por marica y jetón. El baile siguió y, según dicen, los tambores se oyeron en toda la ciudad.Ellos querían llegar a la avenida de mayo, pero tuvieron que demorarse en flores, en coros vecinales, en competencias sin ninguna importancia. Así vieron pasar las carrozas virreinales, los cabriol, los landó, los humildes coches de plaza, las ruedas tapadas de serpentinas. Por juego o por ofensa, alguien los provocaba tirándoles papel picado cuando abrían la boca, restregándoles un plumero en la cara. Las murgas iban perdiendo prestigio y las comparsas ganaban el favor de la gente decente.De todos modos, ellos le daban al bombo y seguían bailando. Unas monedas tiradas con desgano fue la paga que recibieron por su danza, a la que tuvieron que acompañar, para darle el gusto a los clientes, con versos zafados y gestos procaces.Sin embargo, el estandarte de la calavera continuaba inspirando miedo a los mirones; un miedo inconfesado en tanta mascarita feliz, llena de tules, perfumada con el éter del pomo. Miedo si, aunque todos se rieran de los indios, que seguían domando, en la calle, un potro invisible.Entretanto, Garay, sobreviviente del incendio del riachuelo, informaba a la policía sobre aquel desdichado suceso, y una patrulla se lanzaba sobre el Parque Lezama con bombas lacrimógenas, palos y perros. Fue una búsqueda infructuosa, una operación inútil. No obstante, los perros olfatearon el rastro que los llevaba hasta San Telmo. Allí, el subcomisario, hizo una inspección ocular y tomo declaración a un anciano que converso una descripción prolija del encuentro con los ingleses. En la comisaría, entre unas prostitutas borrachas y un formal reducidor de oro, el viejo contó otra vez la hazaña de la murga. Un joven oficial advirtió ciertas contradicciones, ciertos anacronismos en la declaración del viejo. Quedo incomunicado, mientras gritaba su verdad y pedía una manta para cubrir su cuerpo. Sin domicilio ni oficio conocido ( mas tarde se supo que había escapado del manicomio de Vieytes ) el viejo juraba por dios que no mentía, que tenia doscientos años, que todo lo dicho lo había visto con sus propios ojos. A la mañana murió; de frío, seguramente

La Murga de Pedro Orgambide (1976) Parte II

Poco mas tarde, se presento en la comisaría un ingles alto y bien vestido, representante de la comparsa. Pidió garantías para su gente y dijo algo acerca de daños y perjuicios y menciono a la reina. El sargento dedujo que se trataba de la reina del carnaval y comento a un subordinado: “el gringo esta en pedo”. Sin embargo, acompaño al representante hasta la puerta, y cuando el otro traspuso el umbral, le hizo la venia, “...por lo que putas pudiera...”, medito.Esa noche la murga avanzo, cautelosa, hacia el centro. Pero el jefe advirtió un sospechoso movimiento de carros de asalto ( disimulados con serpentinas, guirnaldas y mascaras ) y prefirió explorar un terreno conocido, menos hostil. Ordeno entonces dirigirse al Parque Retiro, por las calles del Bajo, y evitar, en lo posible, todo contacto con las suntuosas comparsas de la Plaza San Martín. Por su parte, la Madre repartía golosinas a los chicos de las villas de emergencia, que se sumaron gozosos, a la Murga. Los Indios entraron al parque haciendo sonar sus latas y sus palos, enarbolando su estandarte sobre los conscriptos, las sirvientas en su día de franco, los provincianos que bajaron de los hoteles de Alem, algunos en camiseta con la toalla sobre el hombro, a medio afeitar, otros vestidos de azul, como para casarse, con el pañuelo volcado sobre el bolsillo superior del saco; todos amigos, siguiendo las cabriolas de la murga. Ahí nacieron los cantos que mas tarde escucharía la ciudad, la jubilosa marcha que coreaban los viejos y los chicos con idéntica unción. Todos subieron a la montaña rusa, en carros que chirriaban cargados de gente, y jubilo, y gritos e insolencia. En lo alto, el jefe enarbolo su lanza, señalo la ciudad, todavía extranjera para el, vio, adivino el futuro de esas calles que había recorrido con la murga.Los perros le seguían el rastro. Ladraron, en Palermo, a las sombras de sus hombres, mordisquearon los restos del festín. Los oficiales, acompañados de algunos civiles –Garay, el ingles y otros damnificados- revolvían en la basura. Una encontró la pulsera de hueso de la madre, el gallego una peineta que había pertenecido a su mujer, y que el beso llorando, entre tanta inmundicia. Alguien afirmo que habían tirado a un hombre en una zanja, otro dijo que rompieron faroles y que orinaron en un monumento publico, una mujer cuchicheo en la oreja del mas joven de los policías y este anoto “acciones incalificables, malos tratos” mientras se ruborizaba. La noche, mas allá de Plaza Italia ( entre la estatua de Garibaldi y el puente de Fierro de Pacifico ) olía a cerveza, a mujer, a chamamé, a amueblada, a sudor, a manoseados billetes, a pizza, a mingitorio, un perfume procaz que el olfato de los perros aspiraba en busca del rastro de los Indios.Ladrando, babeando de sed, los perros se internaron en el bosque. Atrás, las linternas de los policías, como luciérnagas, parpadeaban entre los árboles. Garay, armado de una espada (quizá fuera un cuchillo de almacén, era difícil distinguir en la oscuridad ), clamaba contra las bestias sin dios. El ingles, exaltado y probablemente borracho, injuriaba en su idioma a los hijos del país, a los salvajes que lo habían humillado. Con sus binoculares sobre el pecho, juro reconquistar la ciudad, doblegar el orgullo de los nativos. La luna, roja como una sangrienta premonición, apareció arriba del puente con el silbato de una locomotora.La madre, con los brazos en alto, la luna en el medio, pontificaba sobre una mesa de fierro, rodeada de su gente, de viejitas que le besaban las manos y le pedían cosas, milagros casi, que ella repartía generosamente. ( pero quizá esa es la imagen de otra, noche, no de aquella en el parque retiro ) los indios, con la boca llena de pochoclo y manzanas asadas, subieron a los juegos. Querían llevarse los autitos. El jefe, desde el látigo, les ordeno prudencia. Las mujeres, con los vestidos levantados hasta la cintura, daban vueltas allá arriba, en los aviones. Entro la murga en el salón de los espejos y los gordos se vieron flacos y los pobres se despertaron ricos, y de esa confusión, de esa ilusoria beatitud, el jefe saco una esperanza, proyecto su fe, la contagio a los suyos. La murga se adueño entonces de los rifles de los kioscos; los tiro al blanco quedaron despoblados, empobrecidos en mitad de la fiesta. Se formaron grupos de defensa, se temió por la propiedad privada, por los excesos de una turba que bailaba bajo la calavera y que ahora, ebria de confianza, se lanzaba al asalto de la ciudad.“ Hay que levantar los puentes”, ordeno el comisario. Garay, como de piedra, frente a la casa rosada señalo con el cuchillo aquello que, al principio pareció un sueño. Los indios refrescaban sus pies en las fuentes de la plaza, pedían a su jefe, que en el tumulto había desaparecido y, según decían, estaba prisionero. Con horror, Garay recordó a Gardel, sonriente y compadrito, en el almanaque. Ahora estaba allí, en el balcón de la plaza, con los brazos en alto. De vergüenza, de miedo, cerro los ojos. Vio (dos veces vio su muerte ), como incendiaban el boliche y salían con las antorchas, ofendiendo a su Dios. El vendedor de biblias, arrodillado frente a la catedral ( o quizás todavía estaba allí, en el almacén rezando entre los botellazos ), se desplomo de una pedrada. Alguien dijo que estaban quemando la bandera.Como en toda historia, como en toda vida, los datos son imprecisos. Según dicen, la madre murió misteriosamente al ver amenazada la suerte de sus hijos. Estos levantaron altares en las plazas, rezaron durante horas, velaron su cadáver bajo la lluvia que apagaba los últimos fuegos de esa noche. Según otros, tal devoción fue una herejía, un acto de barbarie. Dicen que al terminar el carnaval quemaban muñecos de paja vestidos de cura. Pero bien puede ser esta una calumnia de la señorita del Corso de San José de Flores, un infundió de las mascaras de la plaza San Martín, que bajaron hasta el parque de retiro montadas en los carros de asalto de la policía. Es difícil saber a que hora llegaron los perros allí, en que preciso instante la pesadilla se transformo en historia. Se asegura que alguien robó el cuerpo embalsamado de La Madre y lo arrojo al río; otros lo niegan o callan por ese pudor que despiertan los muertos. Lo cierto es que cuando comenzaron los disparos, cuando se oyó el crepitar de las ametralladoras y el estallido de las bombas, la murga bailo con mas fuerza que nunca, con una energía multiplicada por la sangre y el pánico; bailo, mientras caían, uno a uno, sus hombres, felices y fanáticos bajo el estandarte de la calavera; al compás del bombo los Indios danzaban, con rápidas y elásticas contorsiones, mientras el Jefe, con su lanza –un palo de escoba con asta de lata- señalaba, a lo lejos, el resplandor de la fiesta.

jueves, 30 de agosto de 2007

A Proposito del Corso y el Carnaval...

Como bien lo dice la seccion esta es la parte de este espacio que intentamos construir con la murga en que ponemos y dicutimos material murguero, ya sea de historia, o actual que nos sirva para entender mejor no solo el momento de la murga sino que tambien a avanzar en la construccion del espacio fundacional de la murga El Corso...
Y en este momento en el que en capital se esta dicutiendo que Carnaval se quiere, me parecio interesante sumar estas palabras de Ariel Prat, que pupita subio al grupo Murguero Dalemurga y que me parecen muy interesantes como para empesar y que sean base de la discucion...

Desde Huesca (España)

Todo dura tan poco en estos años de época de ídolos de pies de barro, héroes del estadio y rítmicas de laboratorio, que a menudo son el soporte de experimentos culturales, no menos nocivos que un derrame de plutonio u otras gentilezas del capital al que nunca tendríamos que dejar de combatir.

Es maravilloso comprobar con el paso de los años que una expresión tan criolla (no es mi intención prodigarme en la alquimia de nuestra propia murga, ese es un tema sin solución de continuidad que importa, pero no ahora, se que muchos de ustedes tienen algo que aportar al respecto y enriquecerá el viaje), por fin extendida por todo el territorio desde una ciudad increíblemente expuesta y receptora a cuanto vino del mar, sea de la vieja Europa o desde África, ombligo incuestionable de todo tambor; se transforme dicha expresión en un género tan poderoso y omnipresente en la vida social y cultural del país.

Con todos los condimentos de esa vital recepción, con todas las miradas y todas las influencias posibles, como era y es de esperar, porque el propio nacimiento de esta nación y su desarrollo en plena escritura, le va dando a la Murga Argentina su personalidad incuestionable. Desde la humilde murguita de esquina que apenas tiene para el estandarte, en donde cientos de miles de pibes sueñan con mostrarse bajo la levita empapada en cada noche de carnaval, pasando por esa agrupación que se apoya también en instrumentos y trabaja ensayando pasos y coros en la semana hasta la que sale desde el dolor de una perdida o el fragor de una lucha, todas y cada una de ellas representan un corazón que como debe ser, aporta lo suyo en un organismo compuesto de cada órgano para dar vida, en medio de virus y de bacterias lógicas que atentan el equilibrio, aquí estamos dando pelea y a pesar del abandono y marginación, ¡con mucha salud!

No deberíamos olvidarnos de nadie y dejar que cada murguer@ asuma su rol, que cada murga tenga su rasgo, quienes quieran vivir de ella o elijan solo vivir por ella, quienes vean en la murga un instrumento de lucha otros verán en la suya un instrumento de alegría para cuatro días locos. Es una expresión popular que debe tener cabida para todos y sin pedir permiso ni rendir exámenes, que si algo nos caracteriza es eso, la libertad total, en cantidad, en movimiento, en género humano, en cantar como se quiera lo que se quiera ante quien quiera o no quiera oír…
Por aquí estamos algunos como yo, que llevan la murga en el ADN y ¿como no cantarla o componer con ella al lado?, como el mate o la pelota, la murga está en la foto siempre y a veces hubo que ir a buscarla al baldío, media cachuza y desgajada pero ¡que linda patearla y gritar el gol soñado!

Muchach@s: Que todo dure tan poco pero que nuestra murga no solo siga, sino que haga posible encuentros como estos es el síntoma de que estamos con vida. Ya pasamos aquello de que si bailábamos murga en la calle fuera de carnaval corríamos el riesgo de ser llevados en cana por portación de ritmo y cometer un delito de “lesa urbanidad”, que bueno. Es realmente saludable y a pesar de estar ahora a miles de kilómetros, huelo y palpito ese crecimiento traducido en este congreso que saludo con sana envidia pero haciendo tres saltos en este estudio de una Europa que ya está enterándose que algo pasa en el patio de casa y ¡está tan vivo o más que el tango!

¡Abrazo matanza y besos!

Ariel “negro” Prat