lunes, 18 de febrero de 2008

El Comienso de las MUrgas...

Muy buen articulo sobre la Historia del Carnaval Porteño en sus comienzos, sus prohibiciones, y de lo que mucho se habla y oco saben a ciencia cierta Que es un Centro Murga? este articulo fue sacado de la pagina Escribirte...

Historia

El comienzo de las murgas A partir de la expansión de la ciudad hacia sus arrabales, en los años '20, comienza a cobrar cada vez mayor importancia un nuevo componente en las relaciones de identidad en torno al carnaval: los barrios. Hasta esos años los distintos grupos étnicos, tanto africanos como europeos o criollos, centraban su locación y sus actividades en barrios distintos: los negros en San Telmo y Monserrat; los italianos en La Boca; los judíos al sur de Palermo; los árabes en el Once, etcétera. Pero, como dice Alicia Martín, “estos grupos fueron evolucionando hacia nuevas formas de hibridación cultural. Las agrupaciones de carnaval, antes fundadas sobre fuertes lazos étnicos, pasaron a organizarse según los nuevos lazos de vecindad en los barrios”.

En los barrios nace una nueva forma de agrupación: la murga, conjunto de alrededor de quince o veinte muchachos, amigos del barrio, que se reunían para salir en carnaval a cantar por las calles canciones picarescas acompañados por instrumentos caseros: tambores hechos con ollas, maracas, etcétera. La barra de la esquina, más que el barrio, funciona como factor de identidad de las primeras murgas. Los nombres ya no incluyen el nombre de la etnia ni el de la colectividad de pertenencia; y todavía no incluyen el nombre del barrio. El nombre, sí tenía la marca de la picardía y del doble sentido, motivación esencial de su repertorio de canciones: “Salamin senza piolita”, “Los Amantes de la castaña”, “ Los Amantes de las chicas bien”, “Los Farristas”. La vestimenta también era casera, comúnmente levitas confeccionadas en tela de arpillera o directamente disfrazados. El contacto con los otros tipos de agrupaciones que continuaban existiendo, como las de colectividades o de negros, y con las nuevas comparsas, como “La Marina del Plata” que imitaba un desfile militar de marinos, fue nutriendo a las murgas con otros componentes, con otras simbologías. La murga adopta como instrumento de percusión el bombo con platillo que habían traído los inmigrantes españoles. Este instrumento va a tener gran importancia en la murga porteña y será, en décadas posteriores, factor de identidad. Se incorporan también instrumentos de viento, así como el bandoneón y el acordeón. De las comparsas y agrupaciones de inmigrantes, la murga toma la confección de trajes con mayor dedicación; se conserva la forma levita, pero realizada en géneros brillantes (raso y satén) y se deshecha la tela de arpillera. El nombre es inscripto en un estandarte que va encabezando el desfile de la murga. El desfile es sacado de las comparsas, las cuales lo habían incorporado como parodia de los desfiles de bandas musicales o militares. Los ritmos y pasos de baile para el desfile surgieron de la mezcla entre los ya nombrados desfiles de bandas con los pasos y ritmos de los negros (candombe, rumba, milonga, etc.). Las canciones, el repertorio, cada vez más, fueron siendo parodias de canciones populares: a partir de la música de canciones masivamente reconocibles se componía una letra, comúnmente en doble sentido. Se incorporaron también las llamadas fantasías: banderas, grandes abanicos, representaciones de símbolos ligados al carnaval o al juego (dados), cabezudos; y disfraces característicos: el Oso Carolina (hombre disfrazado de oso que era llevado, cadena mediante, por el domador), payasos (llamados tonis), arlequines, pierrots, etcétera. A partir de este conjunto de incorporaciones, la murga, que había comenzado como la forma de agrupación carnavalera más libre en cuanto los componentes que incluía, se fue especializando y culminó en los centros murga de fines de los años '40.

La murga de la década del '50, entonces, extrae de las agrupaciones de carnaval de las décadas anteriores, una cantidad de símbolos y formas: selecciona del pasado un conjunto de componentes y con estos crea una nueva forma que, en pocos años, se va a estandarizar. Es posible pensar este proceso que vive la murga en esos años (las dos presidencias de Perón) desde el concepto de tradición selectiva, de Raymond Williams. Para Williams la tradición debe entenderse como un proceso de tradición selectiva, como “una versión intencionalmente selectiva de un pasado configurativo y de un presente preconfigurado, que resulta entonces poderosamente operativo dentro del proceso de definición e identificación cultural y social”. El tipo de murga de la década del '50, el Centro Murga, sufrirá, como dije ya, un proceso de fuerte estandarización que culminará, en las últimas décadas del siglo XX, en que muchos la adopten como sinónimo de murga. El cambio más importante que introduce la murga por esos años es tomar al barrio como factor fuertemente identitario. Esto se ve reflejado, nuevamente, en los nombres: “Los Mocosos de Liniers”, “Los Viciosos de Almagro”, “Los Chiflados de Almagro”, “Los pecosos de Chacarita”, “Los Curdelas de Saavedra”, “Los Linyeras de La Boca”, “Los Cometas de Boedo”, “Los Locos del Spinetto”, etcétera. Nucleadas a partir del barrio las murgas irán seleccionando componentes del pasado. Los trajes, en este caso las levitas, continuaron siendo un símbolo de identidad, reforzado en este caso por los colores que caracterizaban a cada murga. Barrio, nombre y colores son los tres fuertes factores de identidad de las murgas. Cada barrio creará un estilo de baile y un “toque” rítmico particular. Este es otro de los elementos a tener en cuenta al hablar de identidad. A partir de esta serie de elementos se puede decir que se construyó una suerte de nacionalismo barrial murguero, que se iba a ligar con el nacionalismo barrial futbolero y que iba a ser característico de los Centros Murga entre los años '70 y '80.

Resumiendo, las características del Centro Murga serían las siguientes: a) nombre con dos componentes: el primero, el plural de un adjetivo sustantivado, relacionado con el carnaval o directamente picaresco, y el segundo, el nombre del barrio de pertenencia (por ejemplo, Los Viciosos de Almagro); b) colores (dos) elegidos para la confección de los trajes, las banderas y el estandarte; c) el bombo con platillo como instrumento casi único, dejando de lado los instrumentos de viento, cuerda o fuelle que componían la orquesta de otras agrupaciones; d) ciertos pasos y ciertos ritmos particulares para cada barrio; e) una forma estándar para la presentación de la murga en los corsos o teatros, que comprendía: un desfile de entrada (parodia de desfile de banda o militar), una canción de presentación muy alegre (donde se contaban las características de la murga y se prometía diversión), una o dos canciones llamadas críticas (en donde se parodiaba o criticaba con doble sentido la situación política o a personajes (artistas, políticos, deportistas) o hechos del dominio público), una canción de despedida o retirada (en donde la murga saludaba y prometía volver el siguiente carnaval) y un desfile de retirada en donde los bailarines y bombistas demostraban sus destrezas; f) un presentador quien, a través de glosas y recitados, va presentando cada una de las partes de la actuación; g) estaba integrada por una cantidad que oscilaba entre cincuenta y ciento veinte personas; h) durante los primeros años, de los cuarenta a los que me estoy refiriendo, la murga estaba integrada sólo por hombres; con el correr de los años fueron incluyéndose mujeres, pero siempre en roles marginales. La fiesta se podía apreciar en la forma y en la temática de las letras de las murgas. Se continuó parodiando canciones populares y el contenido siempre giró en torno a la crítica al gobierno de turno:

La savora te da gusto y del gusto voy a hablar
Salimos de las tinieblas, fuimos a la oscuridad.
Hoy te aumentan un diez por ciento Eso sí que está muy bien,
Y te subieron la papa, la azúcar y el kerosén.

Ciertos autores de críticas iban agregando estrofas a las canciones conforme iban surgiendo noticias sobre la marcha del gobierno, noche a noche durante el carnaval. En esta cuestión la murga continuó siendo una suerte de vocero periodístico popular durante mucho tiempo. A la par de la crítica artística, hubo murgas que centraban sus letras en criticar a artistas del espectáculo o de la televisión, dejando de lado la crítica política. Esta última, igualmente, estaba ligada, a veces, con la picardía y con lo “atorrante”. A modo de ejemplo, cito una estrofa:

“Pronto habrá elecciones y de eso voy a hablar ni un domingo a la mañana te dejan apoliyar yo ya tengo mi binomio y es seguro que afanamos Artigas de presidente y de vice a Leguizamo” .

Muy recordada, se puede mencionar una crítica compuesta con una mirada más comprometida con lo social. Fue realizada con motivo de la resistencia ante la venta del frigorífico Lisandro de la Torre en 1959:

Hace muy poco en Buenos Aires ocurrió
Un gran suceso de motivo popular
Manos traidoras quisieron entregar
El frigorífico, riqueza nacional.
Pero este pueblo que justicia sabe hacer
Con valentía lo que es suyo defendió
Y ante las fuerzas luego tuvo que ceder
Cuando los tanques del gobierno lo arrolló.

Ocurre lo mismo con una canción de homenaje a Eva Perón:

Pido a este público un minuto de atención
Recordaremos a Evita con amor
La capitana de los pobres siempre dio
Toda su vida luchando por la nación.
Porque Evita luchó siempre, Nos dio fuerzas pa' luchar,
Y este pueblo agradecido Nunca se lo va a olvidar…

Pero la murga de esas décadas, reproduciendo lo que ocurría con respecto al rol de la mujer en su interior y en la sociedad, también cantaba canciones de fuerte machismo, tema muy caro al porteño. Un estribillo famoso coreaba:

Bueno, bueno, que bueno requetebueno
Esta noche a las muchachas de Boedo criticaremos.
Bueno, bueno.

A esto debemos agregar las canciones picarescas en sí, que también eran incluidas dentro de las críticas. Eran canciones humorísticas con una finalidad muy clara: la risa, la parodia, la humorada, el doble sentido, la carcajada ante lo obsceno; sin componentes críticos o políticos explícitos, más allá de que la sola mención de algunas palabras puede ser visto como una trasgresión a las leyes sociales:

Mi hermano tenía un poncho
Que lo usaba en carnaval
Y la murga los chiflados
Esto van a criticar.

Fueron hasta el cabaret
Cuatro murgueros de juerga
Como no tenían manteca
Al techo tiraban mi hermano tenía un poncho…

Y otra:

Cuando vine al mundo mi mamá
Me regaló un pajarito negro
Que es igual al que tiene mi papá
Y es parecido al que tiene mi abuelo.
El pájaro de mi abuelo
Que alguna vez bien cantó
Lo tiene bien guardadito
Porque muy bien se portó.
Mas mi abuela sigue atenta
Pues en más de una ocasión
Inspirado en el recuerdo
Un buen cantito le hechó.

La última prohibición y la crisis Desde la Revolución Libertadora en adelante, los sucesivos gobiernos militares intentaron controlar la fiesta de carnaval. Se encontraban con el inconveniente de que el carnaval se había extendido a otras prácticas, más allá de los corsos. En los clubes de barrio y luego en clubes más grandes (Boca Juniors, River, Vélez, Comunicaciones) se empezaron a realizar bailes de carnaval (8 grandes bailes 8), con gran asistencia de público, en los que actuaban orquestas de jazz, de tango y de música tropical. Ingresaron, entonces, al “mundo” del carnaval las empresas discográficas y la publicidad, y el carnaval siguió. Lo que sí pudo controlar la Libertadora fue el uso de disfraces en los corsos; para demostrar que detrás de una máscara no se escondía un ladrón había que sacar un permiso en la comisaría más cercana. Esta preceptiva, que era un edicto policial vigente, tomó mayor fuerza por esos años. Cabe aclarar que el edicto policial recién fue anulado hace pocos años a través de la promulgación del Código de Convivencia Urbano. Tanto espectadores como artistas del carnaval siguieron sufriendo controles y prohibiciones según el gobierno o la dictadura que gobernase, lo que provocó el comienzo de la declinación de la fiesta. Llegado el año 1976, la última dictadura militar, mediante un decreto, anuló los feriados de carnaval. Cabe aclarar que hasta ese momento el lunes y el martes de carnaval habían sido feriados nacionales, y sin feriados y en medio del terror en que se vivía la fiesta del carnaval terminó su declive. Corsos hubo hasta 1981, pero a las murgas se les complicaba mucho la realización de su espectáculo. Sin los feriados había menos días para actuar y el control sobre las letras impedía la expresión: era imposible la crítica política, más allá de alguna crítica velada al ministro de economía; la crítica picaresca se componía en doble o “triple” sentido y sin malas palabras u obscenidades. Muchas murgas dejaron de presentarse y en los últimos tres años de la dictadura ('81, '82, '83) no se presentó ninguna en la ciudad. El ansiado retorno de la democracia, sin embargo, no trajo consigo una rápida recuperación del espíritu festivo. Habrá que esperar algunos años hasta que a fines de los '80 la gente por fin vuelva a ver en la práctica del carnaval un hecho social y cultural superador del miedo, sin que ello implique la negación del dolor ni de la memoria. En este contexto de lenta recuperación, en 1997 el ex Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires sanciona la Ordenanza Nº 52.039, por la cual “se declara patrimonio cultural la actividad que desarrollan las agrupaciones de carnaval” y se faculta al Gobierno de la Ciudad a “propiciar las medidas pertinentes para que las mismas puedan prepararse, ensayar y actuar durante todo el año en predios municipales que puedan adaptarse a tales fines o bien a gestionar espacios en clubes y sociedades de fomento cuando las circunstancias así lo requieran” (cf. Ord. Nº 52.039/97). Esta misma normativa pone en manos del Gobierno la responsabilidad de promover la organización de corsos en los barrios, estableciendo en la Secretaría de Cultura el ámbito de la coordinación con las entidades intermedias y en esta misma Secretaría y la de Promoción Social la articulación de políticas sociales integrales que sean afines a sus objetivos: campañas de integración educativa y cultural, alfabetización, asistencia en recursos de salud, alimentación, vivienda, trabajo, etc.

El artículo 7º de esa ordenanza establece la creación de la Comisión de Carnaval, integrada por un representante de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad, un representante de la Comisión de Cultura del Concejo Deliberante (hoy Legislatura) y dos representantes titulares y suplentes de las agrupaciones de carnaval, todos ellos designados ad honorem. A esta comisión se le atribuye la responsabilidad de acordar las políticas tendientes a dar cumplimiento a lo establecido en esa ordenanza y en la Nº 51.203/96 que instituye el llamado “Festival de Candombe y Murga” en la ciudad de Buenos Aires. Si bien este reconocimiento oficial marca un hito en la crónica de la evolución de los festejos de carnaval en cuanto a su repercusión en algunos sectores de la sociedad porteña, hay que decir que en la actualidad no están ausentes los reclamos vecinales por las molestias que el desarrollo de esta actividad provoca, especialmente en algunas zonas de la ciudad. Es la Comisión de Carnaval el ámbito de resolución de estos conflictos, la cual pone por encima de cualquier interés sectorial, la búsqueda de una convivencia sana y armónica entre vecinos. También esta Comisión administra la provisión de permisos de ensayo para las agrupaciones, lleva un registro oficial de las murgas existentes y de sus características de identificación, organiza concursos y talleres tendientes a un perfeccionamiento cada vez mayor del nivel estético de sus presentaciones artísticas, y coordina los distintos aspectos involucrados con la realización de los corsos de la Ciudad.

El día 24 de Junio de 2004 la Legislatura Porteña aprobó la Ley N°1322 que declara días no laborables los días Lunes y Martes de Carnaval. Un paso adelante para reestablecer aquellos carnavales que nuestros abuelos supieron disfrutar, donde se vivía la fiesta popular en toda su dimensión. En función de esto último, en el mismo año y mediante la Ley 1527 se aprueba la creación del Programa Carnaval Porteño dependiente de la Dirección General de Festivales y Eventos Centrales que tiene como uno de sus objetivos generar el impulso de las acciones positivas que el Gobierno de la Ciudad propicie con vistas al desarrollo de la comunidad del Carnaval, como ser emprendimientos productivos, sociales y culturales que potencien la acción de las agrupaciones de Carnaval, campañas de prevención de enfermedades, de difusión de propuestas contra la discriminación o la violencia, etc.

martes, 5 de febrero de 2008

La Murga, río subterráneo que desborda...

Estamos en Carnaval y muchos somos los que salimos a festejar y reclamar tambie por la restitucion del Feriado de Carnaval y es por eso que nos parecio importante traer este muy buen articulo de Coco Romero de donde nos podemos nutrir un poco mas de que dice el decreto que prohibe el Carnaval y como fue que la Murga resurgio a pesar de prohibiciones y sensuras...

Coco Romero (Músico, docente e investigador del carnaval. Coordina el área Culturas Populares del Centro Cultural R. Rojas. UBA.)

Carnaval toda la vida, murga por todos lados. Qué es esto? Este marzo dos mil uno me trae algunos recuerdos, tiempos oscuros y claros en la memoria. Momentos emblemáticos, fuertes en la creación de esta gran murga que hoy está presente.
La murga es de todos y no tiene dueño. Cruzó la oscuridad de la dictadura, cruza ahora la dictadura del dinero y la cultura espectáculo, léase actos multitudinarios para funcionarios de turno que muestran la convocatoria de gente como el cazador muestra su trofeo, una cabeza embalsamada. En la última década pocos son los que intentaron hacer otra cosa, desde el poder.
El decreto 21329 del año 76 de la Junta Militar borró del calendario la fecha del carnaval sin embargo las murgas existentes en este tiempo en su mayoría se las ingeniaron para seguir saliendo. Resistiendo, mantuvieron el fueguito encendido con sus recitados y canciones y la vital y arrolladora energía de la danza. El baile tribal de la murga permitió un discurso corporal único, eléctrico, cautivante y atrapador de las próximas generaciones. Patadas, tres saltos, piruetas alocadas excesivas y derrochando energía. Una lectura desde la desestructuración. Bronca, desahogo. Danza primitiva, danza que saca el veneno bailando.
Energetizado por ese baile colectivo algunos barrios de la ciudad mantuvieron latente su cantar y decir, y el conurbano con sus murgas y comparsas pusieron en los tiempos más oscuros sus cuerpos. No tocaban sus bombos cuando iban de un lado a otro, andaban en silencio, tocaban dentro del lugar establecido, en su mayoría clubes de barrio. Lo predominante del discurso de los artistas del carnaval era divertirse y divertir. Alegrar para no entristecer. Y aguantar porque esta es la que nos tocó. En esta tierra nacimos. De ese modo siguieron con la tradición murguera de décadas pasadas, como algo natural. Un aporte a veces olvidado fue que las murgas y comparsas del conurbano, fueron determinantes en la participación de los festejos de Momo en las décadas del setenta y ochenta. Hacer el aguante para que la murga crezca, sin proponérselo, solo haciendo.
También existían en ese tiempo expresiones parecidas en el rock nacional, pequeños recitales donde la juventud se reunía bajo el régimen y compartía ideales. Se incursionaba en la estética murguera sin una conexión con esas murgas barriales con tradición (por la lógica de espacios distintos) pero si que acontecían en el mismo tiempo. Remarco el tema de los espacios que no se encontraban, eran otras frecuencias, otros gustos y músicas. Otros sectores de la sociedad. Pero una realidad común, resistir como se podía el estado autoritario. Uno de esos lugares durante buena parte del proceso militar fueron los recitales donde actúo "La Fuente", grupo perteneciente a la fusión del rock y folklore norteño la gente terminaba bailando un huayno (música del norte) o murga, tal es así que naturalmente un grupo de jóvenes formó la murga espontánea que seguía al grupo en todas las presentaciones en el período histórico 78 al 83.
En los primeros años de los 70 los espacios públicos eran tomados por los jóvenes a través de la poesía, guitarras, otras vestimentas, plástica, teatro, encuentros en los parques que permitían soñar, un especie de carnaval subterráneo que cruzaba la década de violencia. Un carnaval ambulante, sin corso establecido que se armaba en cualquier plaza. Canciones, publicaciones hechas a pulmón a mimeógrafo, compartir una ronda con acordes de algún instrumento escuchando algún juglar urbano.
La murga y el rock fueron ríos subterráneos con sus propios rituales, que durante la dictadura generaron un espacio de resistencia y contracultura a través de la fiesta del encuentro y las disciplinas del arte, y que en los años democráticos crecen se desarrollan y buscan su identidad. Los Redondos por esa época eran un grupo referencial de aquella agitada movida. El músico Alejandro del Prado con su bombo cantando "La Murguita de Villa Real" o "La Fuente" compartiendo un tema con "Los Funebreros de San Martín", murga fuerte del conurbano porteño. No olvido el canto popular uruguayo a través de grupos como "Rumbos" o "Los que Iban Cantando" que visitaban nuestra ciudad contando la épica del mundo carnavalero de la vecina orilla de otra manera. Canciones fuertes como una murga, que hablaban de ella con la pasión de un murguero más.
Durante el año 83 en la tercera edición de Teatro Abierto después del incendio intencional del Teatro del Picadero por manos de personajes siniestros se organizó un cortejo carnavalesco teatral que convocó a murgas, músicos, teatreros, titiriteros, bailarines, escuelas de arte, todos bajo la consigna de la Quema de la Censura en un espacio público. El desfile se desarrolló en el mes de la primavera se recogieron simbólicamente las llamas del teatro con un único cartel "Teatro Abierto 83". Marcharon, murgas de la Paternal, Saavedra, Boulogne, Laferrere, Por la Vuelta, y los grupos Teatro Fantástico, San Pedro Telmo, Agrupación de Estudiantes de Teatro, La Asociación Argentina de Actores y de titiriteros. Se bailaba murga y chacareras o se actuaba en cada esquina. Disfraces, personajes teatrales, animales, seres fantásticos. Se ralizó una marcha hacia Parque Lezama donde se quemó a Doña Censura al ritmo de bombos y platillos.
En lo personal fue una de las visiones que alumbró el proyecto que se gestaría años después, en el Rojas a través de los talleres. La murga tradicional se mantuvo latiendo en lo artístico y valorizo el hecho social de este fenómeno.
Años después ya en tiempo democrático ATC (hoy Canal 7) emitió un video dirigido por Eduardo Mignogna "Mocosos y Chiflados". Este material provocó tal revuelo que desataría en los primeros años de la democracia un antecedente interesante. Una bisagra en el género. La murga en primer plano como protagonista de una zaga que solo brillaba en algunos barrios, brilló en todo el país a través de la imagen televisiva. Los murgueros con sus memorias, cantando y contando su vida poblaron el imaginario y dieron rienda suelta a la fantasía. La escena final del video muestra el baile de los murgueros protagonistas: Tarantela, Lauchín y el Tano Carmelo en la vereda del Teatro Colón, mostrando nuestra aldea en ese cruce de la cultura popular y lo culto.
La recuperación de la democracia trae naturalmente asociaciones distintas. Ha unido estos ríos potentes, que reelaboran lo propio. Puesta en escena evidente es la recuperación de los parches, liberación del cuerpo a través de la danza, el bombo con platillo como un vehículo de expresión no sólo como signo de marchas políticas, El bombo como instrumento de la selva de cemento. La participación activa de la mujer, primero con la apropiación del baile masculino y del disfraz (levita) y ahora como una protagonista indiscutida de esta etapa histórica de la murga .
Lo simbólico de esta situación es que el carnaval fue negado en el calendario por la Junta Militar y la Democracia no le restituyó su lugar, sin embargo a pesar de todo, el movimiento murgueril- carnavalesco urbano es masivo y participativo. Crece sin apoyo real (hay una salvedad que es la Ciudad Autónoma, que por una ordenanza las agrupaciones son Patrimonio Cultural, esto equivale a un presupuesto que ha permitido armar una buena cantidad de corsos) alternativa impensada en el interior del país que sólo crecen con el entusiasmo que ponen sus integrantes.
Para nosotros lo mejor es seguir trabajando con y en libertad. Balancear las energías, apostando al crecimiento personal y colectivo. La resistencia en la gran murga ocupó buena parte de su vida, su corazón lo sabe, la posta se sigue transmitiendo en las ciudades a través de los murgueros, mascaritas a caballo en el campo, diablos en las montañas, comparsas en todo el paísHoy la consigna es cultivar lo propio recuperar la memoria de las agrupaciones tradicionales y la de nuestros carnavales, los antecedentes remontan a un tiempo histórico importante. Mejor que una buena fotocopia es el original, y además Quién levantará los estandartes caídos? Quién cantará las voces de nuestras agrupaciones? si no nosotros Quién lo hará? recuperemos nuestras derrotas y logros. Que estos espacios se conviertan en usinas de creatividad, canto y poesía, ritmo y baile de lo propio. Signos que vienen gestándose en el mundo paralelo. En esos ríos subterráneos. Y suben cada tanto a la superficie y se hacen cuerpo y alma, desbordando.
En tiempos democráticos reconstruir la memoria es un camino, la historia sensible de nuestro pueblo, el respeto a los nuevos espacios. La cultura se hace de abajo hacia arriba, aunque los iluminados de turno piensen lo contrario. Ganar las calles, las voces, palabra y pensamiento, juntar la cabeza y el corazón. Y que los años venideros nos encuentren cultivando nuestra tierra.
Está todo por hacerse. Viva la murga viva, viva.
Ante la adversidad nuevos ríos alimentarán estos sueños y desbordarán cuando sea necesario.
Derogación del Decreto 21.329 - Año 1976
Establecimiento de días feriados y no laborables en todo el territorio de la Nación.

Buenos Aires, 9 de junio de 1976.
En uso de las atribuciones conferidas por el artículo 5to del Estatuto para el Proceso de Reorganización Nacional, el presidente de la Nación Argentina SANCIONA Y PROMULGA CON FUERZA DE LEY:
Artículo 1ro.- Establécese como días feriados y no laborables en todo el territorio de la Nación los siguientes:
Feriados nacionales: 1ro. de enero, Viernes Santo, 1ro. de mayo, 25 de mayo, 20 de junio, 9 de julio, 17 de agosto, 25 de diciembre.No laborables: Jueves Santo, 8 de diciembre.
Artículo 2do - Déjanse sin efecto las disposiciones de los estatutos profesionales o de las convenciones colectivas de trabajo por las que se instituyan otros feriados o días no laborables que los señalados en el artículo 1ro., o que establezcan la obligación del pago de remuneraciones con motivo de determinadas celebraciones o festejos, cuando durante esos días no se presten servicios.
Art. 3ro. - Derógase el artículo 1ro. del decreto ley 2.446/56.
Art. 4to. - Comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese.
VidelaJulio Juan Bardi - Albano E. Harguindeguy
Texto Original del Decreto Ley 2.446/56
Régimen de feriados nacionales y no laborables.
Art. 1ro - Son días feriados nacionales los siguientes: 1ro. de mayo, 25 de mayo, 20 de junio, 9 de julio, 17 de agosto y 25 de diciembre.
Son días no laborables los siguientes: 1ro. de enero, 6 de enero, lunes y martes de Carnaval, jueves Santo, Viernes Santo, Corpus Christi, 15 de agosto, 1ro. de noviembre y 8 de diciembre.

sábado, 5 de enero de 2008

Generos del Carnaval...

Muchas veces se viven gastando muchas palabras, discuciones, y eternas muestras de Fe al Genero que cada uno defiende y al que se aferra como a la verdad absoluta, me parecio interesante por mas que en la pagina de la Agrupasion MURGAS... http://www.agrupacionmurgas.com/) lo tienen subir al Blog por que sirve para seguir aprendiendo de donde vienen y por que muchos defienden un genero u otro.

Géneros del Carnaval Porteño

Los géneros de carnaval originarios de la ciudad de Buenos Aires, y otros géneros que participan en los festejos porteños son, según la clasificación de la Comisión de Carnaval (Ordenanza 52039):

A) Murga Porteña
1) Centro Murga.2) Agrupación Murguera.3) Murgas Infantiles. B) Agrupación Humorística-Musical C) Otros géneros

A) 1. Centro Murga
El Centro Murga recrea el estilo de la Murga Porteña tradicional, característica del carnaval de la Ciudad de Buenos Aires. Se conforma de la siguiente manera: Integrantes: Niñas y niños (mascotas). Mujeres. Hombres. Desfile de entrada y salida: Estructura: Estandarte. Mascotas. Murgueras. Percusión. Murgueros. Fantasías (disfrazados, banderas, sombrillas, dados, cabezudos), que se ubican en diferentes lugares del desfile. Espectáculo: Una vez que los integrantes se hallan sobre el escenario, el espectáculo se compone de la siguiente manera: Glosa de Presentación. Canción de Presentación. Canción de Crítica. Glosa de Retirada. Canción de Retirada. La Canción de Homenaje es opcional en el espectáculo. Las melodías que se utilizan pueden ser inspiradas en canciones populares o composiciones propias y originales.El formato de la canción de murga porteña es estrofa (cantada por solista o dúo) y estribillo (cantado por el coro). Instrumentos: El instrumento característico de la Murga Porteña es el bombo con platillo; el mismo tendrá que componer el 70 % de los instrumentos de percusión del Centro Murga y será quien guíe la rítmica.También es característico el silbato. Demostración de Baile: La demostración de baile podrá realizarse en forma individual o conjunta, y será elección de cada agrupación que la misma se realice en el escenario o en el piso. Por otro lado, deberá tenerse en cuenta que no es obligación de las agrupaciones realizar la demostración en un momento específico de la actuación sino que en dicho caso deberá tenerse en cuenta el baile que la murga realice durante toda la presentación. Vestimenta: En su vestimenta, cada Murga Porteña utiliza los colores que la caracterizan y la representan. Los trajes son confeccionados en telas brillantes, como raso o la tafeta. El tipo de vestimenta a utilizar será levita, casaca o rumbera y pantalones o pollera. Se le puede agregar el uso de galera, sombrero y guantes, procurando rescatar la ropa utilizada por los "dandys". La vestimenta suele decorarse con apliques bordados en lentejuelas y otros materiales con brillo.Se deberá considerar una uniformidad en los trajes para cada grupo del centro murga (percusión, murgueros/as, fantasías, etc.).

A) 2. Agrupación Murguera El Estilo de la Agrupación Murguera se basa en la Murga Porteña. Puede presentar modificaciones o algunos agregados siempre manteniendo su raíz, que es la Murga Porteña. La Agrupación Murguera puede presentar variantes en los siguientes aspectos: Integrantes: no siempre presenta niños y niñas (mascotas). Desfile: orden de formación, que por lo general presenta hombres y mujeres mezclados. Instrumentos: puede presentar instrumentos melódicos. Por otro lado, el bombo con platillos será el instrumento quien guíe la rítmica y deberá presentar un 70% de dicho instrumento. Coros: las canciones pueden ser interpretadas por más de dos personas, pero sus arreglos musicales no pueden remitirse a otros estilos ya conocidos que no sean representativos de estilos porteños.Si es imprescindible que mantenga determinados temas que son el corazón de la Murga Porteña. Espectáculo: el eje del espectáculo es el mismo que el explicado para el Centro Murga. Vestimenta: ídem Centro Murga.

A) 3. Murgas Infantiles Dichas agrupaciones se encuentran integradas por chicos de hasta 15 (quince) años. Las Murgas Infantiles desarrollan el género de Centro Murga.

B) Agrupación Humorística Musical Inicialmente, se formaban en el barrio de La Boca, y sus personajes retrataban a los inmigrantes. Integrantes: son entre 40 y 100 personas que se disfrazan de distintos personajes y van haciendo parodias a lo largo de su recorrido callejero. Cuentan también con hombres travestidos. Canciones: Por lo general, van cantando todos juntos durante su caminar callejero.

C) Otros géneros no originarios de Buenos Aires que participan del carnaval porteño Conjunto de Carnaval del Norte Argentino Comparsa de Caporales Grupo de Percusión Murga Uruguaya Conjunto de Carnaval Andino

viernes, 28 de diciembre de 2007

Tres años de Cromagnon...

UNA MURGA INTEGRADA POR SOBREVIVIENTES
(Extraida de la Pagina de Noticias de los Movimientos Popuares por e Cambio Social)

"Contar Cromañón con el cuerpo es nuestra herramienta de lucha"

Boletín quincenal Nº49 -

Por las características de su gestación, por la composición del grupo y, sobre todo, por los objetivos del proyecto, “Los Que Nunca Callarán” es una murga especial. Integrada en su mayoría por sobrevivientes de Cromañón, se conciben, ante todo, como una herramienta “para darle batalla a la impunidad y mantener viva la memoria”. Ana y Papo cuentan la experiencia y reivindican la combatividad de su identidad murguera: “Si hay algo que molesta al poder es que se luche con el baile, que la protesta sea sonrisa, y el reclamo una canción”.

La noche vibra cuando se acerca el carnaval
Salsa del pueblo que late con la percusión
Sale luchando a hacer suyas todas las calles
Sale del hambre, sale del frío y del horror
Nacidos de “aquella noche de humo sin permiso”

El ambiente murguero fue uno de los más afectados por la hecatombe Cromañón. Desde la necesidad de generar espacios de contención para sobrellevar las secuelas post 30 de diciembre, un puñado de integrantes de distintas murgas como “Pasión Quemera”, “Mala Yunta” y “Los Pegotes”, que tenían en común la pérdida de algún compañero/a, junto a algunos sobrevivientes que conocían de las marchas, convocan el 6 de noviembre de 2005 a un primer encuentro en la Plaza Los Andes del barrio porteño de Chacarita. “Al principio surge como un espacio donde poder canalizar, expresarnos, sin ningún objetivo específico, era ver qué onda, y dimos un taller de murga. Había muchos pibes hechos mierda, que no se podían reír, no se permitían bailar. Estaba la necesidad de transformar toda esa angustia en otra cosa”, cuenta Papo. La contención pasó a ser uno de los cimientos del grupo.
Por todos los que hicieron callar sin razónCanta este pueblo con fuerza y sin caerNunca se olvida de los ojos que no brillanSon el rocío en cada nuevo amanecer Al mes y poquito les proponen participar en un festival en homenaje a tres víctimas: Paula Anton y su hijita Agustina (de Mala Yunta) y Mauro Orrego (Pasión Quemera). “Así, medio a las apuradas, resolvemos conformarnos como murga, dijimos `bueno, salgamos con lo que podamos´”. El nombre fue una propuesta de Los Pegotes (“porque a pesar de las operaciones para desgastarnos y desmoralizarnos, no nos vamos a callar”). Los colores, rojo y negro, surgieron casi automáticamente "por la identificación con los movimientos en lucha". Debutan ese 17 de diciembre en Parque Patricios. Al otro día, actúan en Munro en otro homenaje a víctimas y el 23, en un festival de rock en Costanera Sur, también por Cromañón.
La murga sabe de pañuelos anudados30.000 hijos que no dejan de nacerNo tienen fechas los crímenes de EstadoSuceden tanto hoy como hace 30 años(fueron milicos o bomberos bien coimeados Picanas, gatillo fácil o las puertas con candados)Pero el punto de inflexión se da en la cuarta presentación, en la marcha por el primer aniversario de la Masacre, en la histórica Plaza de Mayo.

“No sabíamos cómo íbamos a reaccionar emocionalmente, pensábamos que no íbamos a poder salir, se nos partía el alma y había que cantar y bailar –relata Ana-. Ahí fue el clic: nos dimos cuenta que a través de la murga podíamos expresar nuestra bronca, nuestra dolor, nuestras ganas de cambiar este sistema de mierda que hizo posible Cromañón”, relata Ana. “Así fue como en la murga muchos pibes volvieron a disfrutar, a reír, volvieron a proyectar y a soñar –completa Papo-. Pudimos transformar ese dolor en alegría, en vida, en lucha...”.
Nunca te olvides de las balas sin permisoLos policías que se aprovechan del poderDel laburante que pelea un sueldo dignoDel mango que te falta para comer

-¿Hay una visión homogénea en el grupo en relación a Cromañón? ¿Qué coincidencias tienen?Papo: -Hay un consenso en cómo concebimos esto de “Argentina: República de Cromañón”: en no perder de vista que el eje principal son las responsabilidades políticas, la pirámide que empieza con Ibarra y pasa por una bocha de funcionarios y empresarios. En la complicidad del gobierno nacional. En que no fue un hecho aislado ni una tragedia, sino que es parte de esta Argentina y de este sistema que provoca tantos crímenes sociales.Ana: - En una de las letras decimos que “no tienen fecha los crímenes de Estado, suceden hoy como hace 30 años”. Hay ciertas bases que nos unen y que tienen que ver con sostener la lucha, con no hacer una cosa meramente recordatoria. La murga es contar Cromañón con el cuerpo, es una herramienta más de lucha. Y de una lucha que va mucho más allá de Cromañón.

-¿Y en relación a Callejeros?-Ana: En eso sí hay diferencias. En realidad, es el tema más conflictivo que atraviesa a todo el Movimiento Cromañón. Medio que se consensuó que no se toca porque generó muchos problemas, incluso peleas. Dentro de la murga también hay matices, algunos no los pueden escuchar más, otros siguen siendo fanáticos... Hay distintas opiniones en cuanto al grado de responsabilidad, pero todos acordamos en que los pibes no son asesinos.
El alma duele pero tenemos que bailar
El murgón trae toda su vida en nuestra piel
Una alegría que deja al bobo respirar
Afloja el cinto de esta puta realidad

Las siguientes presentaciones dan cuenta del tinte político que fue impregnando a la murga: actúan en movilizaciones y corsos independientes; en marzo organizan el "Festival Contra La Impunidad" en Plaza Congreso con la consigna “A 30 años, la misma impunidad”; en julio participan en la marcha por el aniversario del apagón en Ledesma, Jujuy. Su última intervención fue el fin de semana pasado en el “Cabildo Abierto de Juegos y Cultura” que organizó el Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía. “Es interesante llevar nuestro reclamo a cualquier barrio, a cualquier pueblo, llevar nuestra historia a mucha gente a la que sólo le llega lo que le meten los grandes medios, o sea una visión muy parcializada y engañosa”, expresa Ana.-¿Cómo viene el debate sobre el juicio que va a empezar?Ana: -Hay diferentes posiciones, para nosotros es bastante denigrante presentarse a un juicio donde sólo se va a juzgar a Chabán, Callejeros y algún comisario o “bombero loco”. No creemos en esta justicia ni en que el mismo sistema que mató a los pibes se juzgue a sí mismo.Papo: - Vamos a seguir peleando para que vayan todos presos, pero nuestra lucha es en la calle, cantando y bailando...

Bebiendo estrellas siempre nos vas a encontrar
Saltando alto aunque las piernas no nos den
Porque la murga es nuestra compañera
En esta lucha fiera que nos tocó tener
(vamos murgueros, no estaremos más solos
El brillo de este traje desde el cielo ya se ve) **
Crítica 2006

martes, 4 de diciembre de 2007

Macha Carnavalera...

La Plata, Diciembre 2007

11va MARCHA CARNAVALERA

“Carnaval en construcción. Resistencia y alegría”


MURGAS Y MURGUEROS:

Después de una 10ª Marcha Carnavalera, con todos los vaivenes, errores y aciertos que ha tenido (desde la organización como así también de los que nos han acompañado), volvemos a ponerle el cuerpo y apostamos a la CONSTRUCCIÓN, pensada y bancada entre todos. Por ello realizaremos la marcha nuevamente con algunos retoques que nos gustaría explicitar.

Desde la organización de la misma, entendemos a la Marcha carnavalera justamente, como dice la palabra, como una MARCHA, y no como un mero encuentro murguero y un fin de semana de caravana (aunque carnaval y caravana comiencen de la misma manera). Por esta razón, nos acompañan consignas que han sido construidas durante estos diez años de “lucha”: “ Contra la mishiadura murgas a la calle”; “Por panzas llenas y corazones contentos”; “Contra la represión, por el derecho a la alegría”; “ Por la educación publica”; “Por la salud publica”: “Por corsos libre y gratuitos”, entre tantas otras.

“Carnaval en construcción. Resistencia y alegría” ha sido la consigna elegida para este año, sin dejar de lado a las demás. Construcción en tanto entendemos que el carnaval debe ser construido por todos, consideramos que el mismo no es solo murguero (este año invitamos a otras agrupaciones artísticas o de carnaval para que nos acompañen no solo el día de la marcha, sino durante las plazas de premarcha y la fiesta. A quienes agradecemos profundamente). Que NO nos referimos, únicamente, a la recuperación del Feriado del Carnaval, sino de la Fiesta Popular. Resistencia, porque consideramos que es una pelea que debemos dar, no solo por el carnaval sino contra todas aquellas cosas que nos quitan y nos han quitado la alegría. Y por ultimo, pero no menos importante, Alegría, considerada no solo la herramienta con la que luchamos, sino como el lugar desde el cual resistimos.

Sabemos que esto no lo podemos hacer sin ustedes, murgas y murgueros de todo el país y más allá que se han acercado y nos han acompañado durante estos diez años, y con los cuales contamos nuevamente el 8 de diciembre.

La 11va Marcha Carnavalera se realizara desde Plaza Italia ( 7 y 44), todo por calle 7, hasta Plaza San Martín (más específicamente, calle 50 e/ 6 y 7)lugar que no ha sido seleccionado por simple casualidad, sino por que allí se encuentra la casa de gobierno, y la Legislatura Provincial. Así que están mas que invitados a acompañarnos en el reclamo y juntos construir Carnaval.

Además de la Marcha, desde tempranito, arrancan los talleres. Consideramos que los talleres se deben realizar, ya que es el espacio en el cual logramos encontrarnos con algunos y reencontrarnos con otros, momento de intercambiar experiencias y opiniones, sumamente enriquecedoras para nosotros. Por la mañana, y seguramente se extienda, esta planificada la Asamblea del Movimiento Nacional de Murgas, y la idea es continuar los tres ejes que se trabajaron en Suardi: La ley del Feriado de carnaval, La organización de Corsos, y El murguero- militante. También se esta armando una charla, sobre historia del carnaval, y hay algunas ideas mas dando vueltas. Ya más cerca de que se largue la marcha hay talleres de percusión, baile, canto, maquillaje y algunos más.

CRONOGRAMA

Este año la Marcha será de una única jornada, no se alojara a las murgas y todas las actividades están planificadas para el mismo día. Veremos si esto se modifica para los años siguientes.

Ø 10 hs : comienzo de los talleres de carácter “teórico”(movimiento nac de murgas, dentor de esto esta organizacion de corsos, el murguero como militante social y ley del feriado del carnaval, Y ALGUNA COSILLA MAS)

Ø 13 hs: Compartiremos un almuerzo a la canasta.

Ø 14 hs. Comienzo de los talleres de carácter “practico”(aca hay varios, como baile para iniciarse, canto uruguayo y un par mas de cosas)

Ø 16 hs. Marcha Carnavalera

Ø 20 hs. Fin de la marcha, comienza el “gran corso gran”

Ø Quemamos el muñeco.


ACLARACIONES:

Este año, a diferencia de las anteriores Marchas Carnavaleras, se va a organizar en Bloques

o Bloques de Cuerdas de Candombe, que darán inicio a la marcha.
o Bloque de grupos artísticos: espectáculos callejeros, circo, malabares, teatro, etc.
o Bloque de batucadas.
o Bloques Murgueros, con sus respectivas percusiones, integrados por diferentes murgas y todos los bailantes bailando libre. Cuando lleguen, acérquense a la “mesita de informaciones”, para ir anotando y armando los bloques. Consideramos que de esta manera (dejando de lado los desfiles) intentamos romper con la dicotomía actor-espectador y damos la posibilidad de que todo aquel que no sea murguero y se quiera sumar, pueda hacerlo sin romper la “estructura de los desfiles”. Nos parece una opción interesante el buscar incorporar a la gente que siempre se acerca, a marchar con nosotros, a que sean parte del juego, bailando, ayudándonos con las banderas, como se nos ocurra.

Después de la Marcha, en el escenario que va a estar sobre calle 50, se van a presentar algunas murgas y algunos espectáculos más.

Para finalizar la jornada, y como es característico de la Marcha Carnavalera, la clásica quema del muñeco. Y el desborde de alegría y euforia que nos caracteriza.





jueves, 25 de octubre de 2007

La Murga de Pedro Orgambide (1976) Parte I

El estandarte bamboleaba, rítmicamente, su calavera. Al compás del bombo, los indios avanzaban hacia la ciudad, en rápidas, elásticas contorsiones, mientras el director, con su lanza -un palo de escoba con asta de lata- señalaba a lo lejos, el resplandor de la fiesta. Su mujer, con un chico en los brazos y una pulsera de hueso en el tobillo izquierdo, se balanceaba, obscena, ante la mirada divertida de los parroquianos en un bar que, a su paso, le tiraron maníes y le gritaron mona. Eso fue el comienzo de las incidencias ( o el pretexto, quizá ) del malentendido.Los indios, humillados por la insolencia de los gringos- casi todos eran gallegos y portugueses afincados a un costado del riachuelo- entraron en el bar “ buenos aires ” a pedir explicaciones. Pudo ser el aspecto feroz de los visitantes (es probable) la falta de un lenguaje común, lo que torno confusas las acciones- como dijo después un comentarista de fútbol. Lo cierto es que el patrón del establecimiento, un tal Garay, ordeno a sus mozos atrincherarse detrás del mostrador. Entretanto los indios se ubicaron en las mesas, golpeteando con sus manos, palos y sonajas, pidiendo vino a gritos, exigiendo justicia. Garay llamo a uno de sus mozos y le ordeno que se comunicara con la comandancia, pero cuando fue hacia el teléfono, un botellazo lo disuadió. Los españoles al ver caer su primera victima, respondieron al ataque y alguien nombro a castilla en medio del tumulto. Impasible, Gardel sonreía desde el almanaque. Quiso la mala suerte que alguien actuara de mediador invocando al dios de los cristianos. Un flaco vendedor de biblias conocido en el barrio por sus delirios místicos y su tendencia a la misericordia, oraba entre los sitiados y los invasores, reiteraba la frase del Mesías, aquello de amaos los unos a los otros. Silbo en el aire una boleadora pampa y el místico cayo, con el cráneo partido. “bestias sin dios”, gimió Garay detrás del mostrador. Su lugarteniente, su socio, su primo, fue hasta la caja registradora para evitar el robo. Otro, con el extinguidor en la mano, se abalanzo, decidido, hacia las llamas.Borrachos, cansados, victoriosos los indios continuaron su marcha. El incendio ya era memoria y, cuando subieron la loma del Parque Lezama, algunos se tumbaron, panza arriba, los ojos fijos en la cruz del sur. La frescura de la noche, el olor tibio de las plantas, la cercanía del rió, todo hizo posible el acoplamiento de los cuerpos. Nadie reparo en esa mujer blanca ( la habían arrastrado de los cabellos al salir del almacén ) que ahora se tiznaba y ahumaba cuerpo en un voluntario acatamiento a la ley de la tribu. Tampoco ella recordaba otra cosa que no fueran esas manos oscuras y esos dientes muy blancos del hombre que la tomo en la loma. Siguieron, pues, la marcha, aliviados de penas y remordimientos. La mujer del director ( algunos la llamaban madre ) repartía matracas y cornetas entre los chicos; atrás iban los viejos, la chusma que imitaba, sin fuerzas, la danza de los jóvenes. A los saltos, como quien doma un potro, los guerreros bailaban al compás de los bombos. Entraron en San Telmo.Los recibió un balde de agua, un improperio, varias pedradas, un viejo con peluca que disculpándose, les dijo que los había confundido con otra comparsa, la de los ingleses, que venían metiendo bochinche desde el rió. “ con ustedes no es la cosa –dijo- somos todos hermanos”. Hablaba bien el viejo, tanto que ellos sintieron una especie de dicha, algo parecido al respeto por sus pilchas mugrientas. Contentos, locos de gusto, esperaron la entrada de la comparsa enemiga, lujosa de banderas, de uniformes colorados, charreteras y fanfarria. Los que vieron aquello dicen que las mujeres y los chicos tiraban agua desde las azoteas. Los exagerados, los fanáticos, aseguran que vieron caer aceite hirviendo. De todos modos, se peleo lindo en San Telmo durante horas y horas; la comparsa de un lado, la murga del otro.Esos eran carnavales, no los de ahora. El director ( lo llamaban jefe ) llevo a los suyos mas allá de Palermo. Y allí siguió la fiesta, pero ahora con cantos, vino, mujeres, carne, todo a lo grande, a lo criollo. Se bailo mucho, entre asadores humeantes, mientras los chicos jugaban a la pelota con las vejigas hinchadas de aire que traían de los mataderos. Algún cajetilla ( nunca faltan críticos cuando un pobre se divierte ) frunció el ceño ante el espectáculo. “paciencia –dijo el jefe- el se la busco”. En broma, como quien no quiere la cosa, le bajaron los pantalones y le escupieron allá donde usted sabe, y lo patearon un buen rato y lo dejaron tumbado en una zanja, por marica y jetón. El baile siguió y, según dicen, los tambores se oyeron en toda la ciudad.Ellos querían llegar a la avenida de mayo, pero tuvieron que demorarse en flores, en coros vecinales, en competencias sin ninguna importancia. Así vieron pasar las carrozas virreinales, los cabriol, los landó, los humildes coches de plaza, las ruedas tapadas de serpentinas. Por juego o por ofensa, alguien los provocaba tirándoles papel picado cuando abrían la boca, restregándoles un plumero en la cara. Las murgas iban perdiendo prestigio y las comparsas ganaban el favor de la gente decente.De todos modos, ellos le daban al bombo y seguían bailando. Unas monedas tiradas con desgano fue la paga que recibieron por su danza, a la que tuvieron que acompañar, para darle el gusto a los clientes, con versos zafados y gestos procaces.Sin embargo, el estandarte de la calavera continuaba inspirando miedo a los mirones; un miedo inconfesado en tanta mascarita feliz, llena de tules, perfumada con el éter del pomo. Miedo si, aunque todos se rieran de los indios, que seguían domando, en la calle, un potro invisible.Entretanto, Garay, sobreviviente del incendio del riachuelo, informaba a la policía sobre aquel desdichado suceso, y una patrulla se lanzaba sobre el Parque Lezama con bombas lacrimógenas, palos y perros. Fue una búsqueda infructuosa, una operación inútil. No obstante, los perros olfatearon el rastro que los llevaba hasta San Telmo. Allí, el subcomisario, hizo una inspección ocular y tomo declaración a un anciano que converso una descripción prolija del encuentro con los ingleses. En la comisaría, entre unas prostitutas borrachas y un formal reducidor de oro, el viejo contó otra vez la hazaña de la murga. Un joven oficial advirtió ciertas contradicciones, ciertos anacronismos en la declaración del viejo. Quedo incomunicado, mientras gritaba su verdad y pedía una manta para cubrir su cuerpo. Sin domicilio ni oficio conocido ( mas tarde se supo que había escapado del manicomio de Vieytes ) el viejo juraba por dios que no mentía, que tenia doscientos años, que todo lo dicho lo había visto con sus propios ojos. A la mañana murió; de frío, seguramente

La Murga de Pedro Orgambide (1976) Parte II

Poco mas tarde, se presento en la comisaría un ingles alto y bien vestido, representante de la comparsa. Pidió garantías para su gente y dijo algo acerca de daños y perjuicios y menciono a la reina. El sargento dedujo que se trataba de la reina del carnaval y comento a un subordinado: “el gringo esta en pedo”. Sin embargo, acompaño al representante hasta la puerta, y cuando el otro traspuso el umbral, le hizo la venia, “...por lo que putas pudiera...”, medito.Esa noche la murga avanzo, cautelosa, hacia el centro. Pero el jefe advirtió un sospechoso movimiento de carros de asalto ( disimulados con serpentinas, guirnaldas y mascaras ) y prefirió explorar un terreno conocido, menos hostil. Ordeno entonces dirigirse al Parque Retiro, por las calles del Bajo, y evitar, en lo posible, todo contacto con las suntuosas comparsas de la Plaza San Martín. Por su parte, la Madre repartía golosinas a los chicos de las villas de emergencia, que se sumaron gozosos, a la Murga. Los Indios entraron al parque haciendo sonar sus latas y sus palos, enarbolando su estandarte sobre los conscriptos, las sirvientas en su día de franco, los provincianos que bajaron de los hoteles de Alem, algunos en camiseta con la toalla sobre el hombro, a medio afeitar, otros vestidos de azul, como para casarse, con el pañuelo volcado sobre el bolsillo superior del saco; todos amigos, siguiendo las cabriolas de la murga. Ahí nacieron los cantos que mas tarde escucharía la ciudad, la jubilosa marcha que coreaban los viejos y los chicos con idéntica unción. Todos subieron a la montaña rusa, en carros que chirriaban cargados de gente, y jubilo, y gritos e insolencia. En lo alto, el jefe enarbolo su lanza, señalo la ciudad, todavía extranjera para el, vio, adivino el futuro de esas calles que había recorrido con la murga.Los perros le seguían el rastro. Ladraron, en Palermo, a las sombras de sus hombres, mordisquearon los restos del festín. Los oficiales, acompañados de algunos civiles –Garay, el ingles y otros damnificados- revolvían en la basura. Una encontró la pulsera de hueso de la madre, el gallego una peineta que había pertenecido a su mujer, y que el beso llorando, entre tanta inmundicia. Alguien afirmo que habían tirado a un hombre en una zanja, otro dijo que rompieron faroles y que orinaron en un monumento publico, una mujer cuchicheo en la oreja del mas joven de los policías y este anoto “acciones incalificables, malos tratos” mientras se ruborizaba. La noche, mas allá de Plaza Italia ( entre la estatua de Garibaldi y el puente de Fierro de Pacifico ) olía a cerveza, a mujer, a chamamé, a amueblada, a sudor, a manoseados billetes, a pizza, a mingitorio, un perfume procaz que el olfato de los perros aspiraba en busca del rastro de los Indios.Ladrando, babeando de sed, los perros se internaron en el bosque. Atrás, las linternas de los policías, como luciérnagas, parpadeaban entre los árboles. Garay, armado de una espada (quizá fuera un cuchillo de almacén, era difícil distinguir en la oscuridad ), clamaba contra las bestias sin dios. El ingles, exaltado y probablemente borracho, injuriaba en su idioma a los hijos del país, a los salvajes que lo habían humillado. Con sus binoculares sobre el pecho, juro reconquistar la ciudad, doblegar el orgullo de los nativos. La luna, roja como una sangrienta premonición, apareció arriba del puente con el silbato de una locomotora.La madre, con los brazos en alto, la luna en el medio, pontificaba sobre una mesa de fierro, rodeada de su gente, de viejitas que le besaban las manos y le pedían cosas, milagros casi, que ella repartía generosamente. ( pero quizá esa es la imagen de otra, noche, no de aquella en el parque retiro ) los indios, con la boca llena de pochoclo y manzanas asadas, subieron a los juegos. Querían llevarse los autitos. El jefe, desde el látigo, les ordeno prudencia. Las mujeres, con los vestidos levantados hasta la cintura, daban vueltas allá arriba, en los aviones. Entro la murga en el salón de los espejos y los gordos se vieron flacos y los pobres se despertaron ricos, y de esa confusión, de esa ilusoria beatitud, el jefe saco una esperanza, proyecto su fe, la contagio a los suyos. La murga se adueño entonces de los rifles de los kioscos; los tiro al blanco quedaron despoblados, empobrecidos en mitad de la fiesta. Se formaron grupos de defensa, se temió por la propiedad privada, por los excesos de una turba que bailaba bajo la calavera y que ahora, ebria de confianza, se lanzaba al asalto de la ciudad.“ Hay que levantar los puentes”, ordeno el comisario. Garay, como de piedra, frente a la casa rosada señalo con el cuchillo aquello que, al principio pareció un sueño. Los indios refrescaban sus pies en las fuentes de la plaza, pedían a su jefe, que en el tumulto había desaparecido y, según decían, estaba prisionero. Con horror, Garay recordó a Gardel, sonriente y compadrito, en el almanaque. Ahora estaba allí, en el balcón de la plaza, con los brazos en alto. De vergüenza, de miedo, cerro los ojos. Vio (dos veces vio su muerte ), como incendiaban el boliche y salían con las antorchas, ofendiendo a su Dios. El vendedor de biblias, arrodillado frente a la catedral ( o quizás todavía estaba allí, en el almacén rezando entre los botellazos ), se desplomo de una pedrada. Alguien dijo que estaban quemando la bandera.Como en toda historia, como en toda vida, los datos son imprecisos. Según dicen, la madre murió misteriosamente al ver amenazada la suerte de sus hijos. Estos levantaron altares en las plazas, rezaron durante horas, velaron su cadáver bajo la lluvia que apagaba los últimos fuegos de esa noche. Según otros, tal devoción fue una herejía, un acto de barbarie. Dicen que al terminar el carnaval quemaban muñecos de paja vestidos de cura. Pero bien puede ser esta una calumnia de la señorita del Corso de San José de Flores, un infundió de las mascaras de la plaza San Martín, que bajaron hasta el parque de retiro montadas en los carros de asalto de la policía. Es difícil saber a que hora llegaron los perros allí, en que preciso instante la pesadilla se transformo en historia. Se asegura que alguien robó el cuerpo embalsamado de La Madre y lo arrojo al río; otros lo niegan o callan por ese pudor que despiertan los muertos. Lo cierto es que cuando comenzaron los disparos, cuando se oyó el crepitar de las ametralladoras y el estallido de las bombas, la murga bailo con mas fuerza que nunca, con una energía multiplicada por la sangre y el pánico; bailo, mientras caían, uno a uno, sus hombres, felices y fanáticos bajo el estandarte de la calavera; al compás del bombo los Indios danzaban, con rápidas y elásticas contorsiones, mientras el Jefe, con su lanza –un palo de escoba con asta de lata- señalaba, a lo lejos, el resplandor de la fiesta.